Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

Tupá

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Tupá, al que suele añadirse el apelativo ru ete  —padre verdadero— es quizá la divinidad guaraní más conocida debido al uso que de ella hicieron los jesuitas al elegirlo, por sus características, como el dios a equipar con la divinidad cristiana con fines evangelizadores.

Sin embargo, ni es el único dios, ni es tampoco el primer dios del panteón de la mitología guaraní. El error de interpretación de los primeros misioneros originó esta confusión y, a partir de ella, Tupá se fue enriquecido con conceptos y transferencias de la teología católica, hasta acabar por ser el dios supremo de algunas comunidades guaraníes.

El antropólogo Nimuendajú dice que es el hijo predilecto de Ñandechy, la esposa del dios supremo Ñamandu —Nuestro Padre Grande—.

El dios Tupá tiene distintos atributos: Tupá Jakaira, que cuida del mundo y de la gente y Tupá Pochy, que no tolera el mal y no perdona al transgresor, cuando la ley no es respetada, fulmina con sus rayos al culpable. Ambos dioses se consideran, a la vez, hijos y lugartenientes de Tupá y, entonces, reciben el nombre de Tupá ra’y Kuéry y Tupá rekoe.

La pareja de Tupá es Tupá Chy Ete  —chy ete = madre verdadera—, sin nombre propio, toma de su pareja el apelativo y ocupa un lugar subalterno junto a él.

Tupá, señor de las aguas, las tormentas y los relámpagos, está supeditado a Karaí Ru Ete Karai Padre Verdadero—, al que obedece. Cuando Karaí llama a Tupá, este acude enseguida a su presencia y entonces se pueden ver rayos en el cielo que van de oeste a este. Es decir, de la morada de un dios a la del otro.  Karaí da las órdenes y Tupá se encarga de que se cumplan.

Tupá también controla y tienen bajo su tutela todo lo que acontece en la Tierra y a lo que habita sobre ella, y es el encargado, además, del envío de las almas de las personas. Mediante sus rayos aniquila todo aquello que se desvía de las leyes dictadas por Karaí. La destrucción de los rayos de Tupá alcanza por igual a animales, seres humanos, espíritus o lugares, ya que en la Tierra todo posee un «genio» o  «dueño» sensible de obrar mal.

Hay dueños en los cursos del agua, en los barrancos, el fuego, las cuevas, los animales, los árboles… y no todos actúan cumpliendo los mandatos de los dioses con rectitud. Tupá controla su comportamiento, ya que fue él, precisamente, el que los convirtió en «dueños» y los ligó a las cosas por haber transgredido las reglas. Por este motivo odian al dios en la misma medida que lo temen. Tupá los asusta enviando rayos cerca del lugar en el que habitan y si no modifican su actitud, los fulmina.

Precisamente, la Primera Tierra, Yvy tenonde,  fue destruida por Tupá a causa del mal comportamiento de sus habitantes. 

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Mitología guaraní.

Ilustración:  fotografía del dios Tupá

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