Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

Hespérides

JARDINHESPERIDES

Las Hespérides eran las “Ninfas del Ocaso”.

En la Teogonía de Hesiodo, son hijas de la Noche, pero más tarde fueron consideradas hijas de Zeus y Temis primero, de Forcis y Zeto después y, finalmente, de Atlante.

En cuanto al número, también hay diferencias según los autores, pero se suelen mencionar tres: Egle, Eritia y Hesperaretusa. Aunque, a esta última, a veces la dividen en dos: Hesperia y Aretusa.

Habitan no muy lejos de la isla de los Bienaventurados, al pie del monte Atlas.

Son las encargadas de custodiar el jardín de la diosa Hera, donde crecen las manzanas de oro que otorgan la inmortalidad a aquel que las come.

Hera había plantado las manzanas de oro que había recibido como regalo de bodas, al casarse con Zeus, de manos de Gea y de esas manzanas habían nacido los manzanos del jardín.

Como, de vez en cuando, las Hespérides comían manzanas a escondidas, Hera también había puesto como guardián del jardín a un dragón inmortal de cien cabezas.

El undécimo trabajo de Hércules, de los doce que le impuso el rey Euristeo de Micenas, fue, precisamente, el robo de las manzanas.

Durante el largo camino que recorrió Hércules buscando el Jardín de las Hespérides, encontró a Prometeo, el héroe que había sido castigado por entregar el fuego a la humanidad, y lo liberó. Agradecido, Prometeo le aconsejó que no robase él mismo las manzanas, sino que enviara a Atlas. Hércules siguió este consejo y se dirigió al País de los Hiperbóreos para pedirle al gigante Atlas, que aguantaba sobre sus hombros el Cielo, que hiciera el trabajo y, entretanto, el propio Hércules se encargaría de soportar el Cielo sobre sus hombros.

Atlas aceptó encantado y al poco regresó con las manzanas y le dijo a Hércules que él mismo las entregaría a Euristeo. De este modo, pretendía liberarse de la pesada carga que tenía que soportar. Hércules fingió que aceptaba, pero le pidió a Atlas que antes de marcharse tomara la carga un momento, para que Hércules pudiera coger una almohada y ponérsela en los hombros y, de este modo, aliviar el peso. Atlas aceptó sin recelar nada y en el momento en que Hércules estuvo libre cogió las tres manzanas y se marcho rápidamente.

*****

Mitología griega.

Ilustración: El jardín de las Hespérides, de Frederic Leighton (1830-1896). Museo Nacional de Liverpool

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