Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

Fénix, Ave

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El primero en hablarnos de la existencia de esta ave fabulosa fue Herodoto de Halicarnaso (484 aec-425 aec).

El historiador griego nos cuenta en el libro II de su obra Los nueve libros de la Historia, que el fénix es un ave fabulosa originaria de Arabia y que su leyenda está unida al culto egipcio al sol.

LXXIII.  Aún hay allí otra ave sagrada cuyo nombre es fénix. Yo no la he visto sino en pintura. Raras son, en efecto, las veces que acude, cada quinientos años según dicen los de Heliópolis, y cuentan que viene cuando se muere el padre. Si se parece a su pintura, es del tamaño y figura siguientes: las plumas de las alas son parte doradas y parte carmesí; es muy semejante al águila en contorno y tamaño. Cuentan (cuento no creíble para mí) que ejecuta esta traza: parte desde Arabia y traslada al templo del Sol el cuerpo de su padre, conservado en mirra, y lo sepulta en el templo del Sol. Lo traslada así: forma ante todo un huevo de mirra, tan grande cuanto sea capaz de llevar, y luego prueba si puede cargarlo; hecha la prueba, lo vacía y mete a su padre; rellena con otra porción de mirra la concavidad en la que había puesto a su padre, hasta llegar, con el cadáver, al peso primitivo. Así conservado, lo lleva al templo del Sol en Egipto. He aquí lo que, según dicen, hace ese pájaro.

Después, la leyenda fue ampliada por poetas, mitógrafos y estudiosos que, a lo largo del tiempo fueron dándonos más detalles.

Aunque en general se admite que la patria del ave es Arabia, hay quien dice que proviene de Etiopía, y aun hay otros que afirman que proviene de Fenicia, país al que da su nombre. O tal vez es el ave la que toma el nombre de ese país, pues no está claro qué es lo que fue primero.

Tampoco hay certeza a la hora de decidir cuánto tiempo vive, aunque seguro que más de 500 años. Uno dicen que muere a los 1.461 y otros que puede llegar a los 12.954.

En cuanto al aspecto, podría estar emparentada con los pavos reales o con las águilas, pero tanto en uno como en otro caso, su tamaño sería mucho mayor que el de sus parientes alados y única en su especie. Su plumaje ostenta los colores más vivos y hermosos que ningún ojo humano haya podido jamas contemplar: el rojo del fuego, azul claro, púrpura y oro. Aunque, de nuevo, los autores difieren en la distribución de estos matices sobre su cuerpo. Tal vez, las diferencias de color sean debidas a las diferentes edades del pájaro.

Sobre su fin, asimismo, hay dos teorías.

La primera cuenta que cuando siente que se aproxima la hora de su muerte, el ave fénix acumula plantas aromáticas como cardamomo e incienso y fabrica un nido con ellas. Después mira al sol, bate sus alas y el nido se incendia. De las cenizas surge un nuevo fénix.

La otra leyenda nos dice que después de haber preparado el nido, el ave se acuesta en él, lo impregna con su semen y después muere. Entonces nace el ave nueva, recoge el cadáver del ave que le dio la vida y, dentro de un tronco hueco de mirra, lo traslada a la ciudad de Heliópolis, en Egipto. Allí, lo deposita en el altar del dios Sol, en el que los sacerdotes le prenden fuego.  Es únicamente en este instante, cuando el ave se puede ver en el país del Nilo. Al parecer, llega escoltada por una gran bandada de pájaros de todas las especies, que parecen rendirle honores. Después de este viaje, regresa a su lugar de origen hasta el fin de su existencia, donde vive alimentándose de gotas de incienso.

Esta fascinante criatura, símbolo del renacimiento, también la encontramos en los textos apócrifos del Antiguo Testamento. Concretamente, en el capítulo 6, 1ss., del “Apocalipsis griego de Baruc”, nos dice que habita en el tercer cielo.

Me tomó y me condujo al lugar donde sale el sol. Y me mostró un carro de cuatro tiros con fuego por debajo. Y sobre el carro había un hombre sentado que llevaba una corona de fuego. El carro iba tirado por cuatro ángeles.  Y mira, un pájaro revoloteaba delante del sol, como nueve montañas [de grande]. Y pregunté al ángel:

-¿Qué significa este pájaro?

Y me contestó:

– Este es el guardián de la tierra habitada.

Y repliqué:

– Señor, ¿cómo puede ser el guardián de la tierra habitada? Muéstramelo.

Y me dijo el ángel:

– Este pájaro va planeando junto al sol y al desplegar sus alas amortigua sus rayos ígneos. Pues si no los amortiguara, no se salvaría la raza humana ni ningún otro viviente. Pero Dios ha puesto ahí a ese pájaro.

Desplegó sus alas, y vi en su ala derecha letras descomunales como el suelo de una era que mide cuatro mil modios. Las letras eran de oro.

Y el ángel me dijo:

– Lee eso.

Y lo leí. Y decía así: “Ni me engendra la tierra ni me engendra el cielo, sino que me engendran unas alas de fuego”.

Y pregunté:

– Señor, ¿qué significa este pájaro y cuál es su nombre?

Me respondió el ángel:

– Su nombre es Fénix.

– Y ¿qué come?

Y me contestó:

– El maná del cielo y el rocío de la tierra.

También, con frecuencia, aparece en bestiarios medievales de diversa procedencia.

Hay quienes lo conectan con el pájaro chino Fenghuang, al que denominan fénix chino, pero no hay relación entre ambas aves. Borges describe así al ave de la China:

Es un pájaro de colores resplandecientes, parecido al faisán y al pavo real. En épocas prehistóricas, visitaba los jardines y los palacios de los emperadores virtuosos, como un visible testimonio del favor celestial. El macho, que tenía tres patas, habitaba en el sol.
En el primer siglo de nuestra era, el arriesgado ateo Wang Ch’ung negó que el fénix constituyera una especie fija. Declaró que así como la serpiente se transforma en un pez y la rata en una tortuga, el ciervo, en épocas de prosperidad general, suele asumir la forma del unicornio, y el ganso, la del fénix.
Atribuyó esta mutación al «líquido propicio» que, dos mil trescientos cincuenta y seis años antes de la era cristiana, hizo que en el patio de Yao, que fue uno de los emperadores modelo, creciera pasto de color escarlata. Como se ve, su información era deficiente o más bien excesiva.

*****

Mitología egipcia, griega, judía y china.

Ilustración: El Bestiario de Aberdeen

2 comentarios el “Fénix, Ave

  1. Rosa Ave Fénix
    18/12/2014

    Gracias…. sí, en parte me siento identificaa por esa Ave, por varios motivos acaecidos en mi vida… siempre hagoesfuerzos para resurgir…
    Un abrazo sin alas…

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      18/12/2014

      Eso es lo importante, Rosa 🙂 ¡Siempre adelante para vencer las dificultades y para renacer con ánimos! Nunca dejes de intentarlo. ¡Un abrazo!

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