Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

Demonios

Le_Songe_de_Tartini_par_Louis-Léopold_Boilly_1824 (1)

Lo más alejado del centro, donde habita la divinidad y los ángeles, es el Reino de las Tinieblas. Allí, en las lejanas regiones del Infierno, moran los ángeles caídos. Los Siete Príncipes infernales y sus huestes diabólicas.

Aunque en Isaías (45, 7) leemos:

 יוֹצֵ֥ר אוֹר֙ וּבוֹרֵ֣א חֹ֔שֶׁךְ עֹשֶׂ֥ה שָׁל֖וֹם וּב֣וֹרֵא רָ֑ע אֲנִ֥י יְהֹוָ֖ה עֹשֶׂ֥ה כָל־אֵֽלֶּה

Yo formo la luz y creo la oscuridad. Hago la paz y creo el mal. Yo soy Adonai y hago todo esto”

A partir del siglo II aec el judaísmo evolucionó hacia la creencia del Dios único y, en consecuencia, los demonios empezaron a tener una personalidad propia, opuesta a la naturaleza bondadosa del Creador.

Esto dio lugar a una paradoja: Si Dios es único y creador de todo, ¿quién es y de dónde ha salido este personaje maligno y poderoso enfrentado a la divinidad?

La primera respuesta la encontramos en el apócrifo de Henoc, “Libro de los vigilantes”, en el que se relata la rebelión de los ángeles y su castigo.

Esta concepción pasó al cristianismo y en el Apocalipsis de Juan ya encontramos a Satán, el Viejo Dragón, conocido por otros muchos nombres: Azazel, Mastema, Belcebú, Belial, Mefistófeles, Lucifer, Iblis…

Esta figura diabólica es imprescindible para las creencias que predican la redención. Sin la amenaza de una figura malvada no es necesaria una figura salvadora buena.

Existen, como mínimo, siete versiones distintas de cómo apareció Satán y de cómo consiguió tantos seguidores, que no se sabe con exactitud cuántos son, puesto que mientras Enoc menciona 2.000 rebeldes, hacia el siglo XIII el Cardenal Obispo de Tusculum cita 133.306.668.

Las leyendas son las siguientes:

Primera leyenda. La sombra de dios

La sombra de Dios era la que se comunicaba con los hombres, ya que su aspecto resplandeciente era demasiado intenso para que un humano pudiera soportarlo.

Poco a poco, esta sombra se convirtió en un ente totalmente aparte de carácter maligno y destructivo y enfrentado al Dios bueno.

Segunda leyenda. Libre albedrío

Esta leyenda procede del padre de la iglesia Orígenes de Alejandría, que afirmaba que Dios había creado un número de ángeles libres y que gracias a esta libertad algunos de ellos decidieron apartarse de la bondad divina y cayeron en la región inferior del aire. Los que cayeron más lejos se convirtieron en humanos y los que llegaron aún más lejos se convirtieron en demonios.

Tercera leyenda. Lujuria

Procede de Enoc y cuenta que algunos ángeles se enamoraron de las hijas de Caín:

Y tomaron mujeres; cada uno escogió la suya y comenzaron a convivir y a unirse con ellas, enseñándoles ensalmos y conjuros y adiestrándolas en recoger raíces y plantas. Quedaron encintas y engendraron enormes gigantes de tres mil codos de talla cada uno […] Azazel enseñó a los hombres a fabricar espadas, cuchillos, escudos, petos, los metales y sus técnicas […]

Según la iglesia, estos demonios eran de un orden especial, puesto que podían tener relaciones con humanos mientras que el resto de los ángeles son incapaces de reproducirse.

Cuarta leyenda. Orgullo

El mismo Enoc ofrece otra versión de la caída que relata que un grupo de ángeles rechazó el lugar que les había sido asignado y quiso situar su trono más arriba que las nubes situadas sobre la Tierra, Dios los castigo y se precipitaron, en forma de rayo, a las profundidades del infierno.

Quinta leyenda. Guerra

Al principio del mundo, algunos afirman que el segundo día de la creación, se libró una gran batalla entre los ángeles buenos y los ángeles malos.

Dios había dotado a los ángeles de libre albedrío, pero sabía que podían pecar, así que para probarlos los dividió en dos grupos. A unos les dio más bondad y fortaleza de lo que les correspondía, a los otros les dio la oportunidad de pecar reteniendo su gracia divina y, efectivamente, pecaron.

Se desencadenó entonces una guerra entre uno y otro grupo y los que tenían el favor de Dios, liderados por el arcángel Miguel, expulsaron a los pecadores al infierno.

Sexta leyenda. La tentación de Cristo

Esta leyenda empieza cuando los demonios ya han caído a causa de su orgullo. El demonio aborrece a los humanos y consigue seducir a Eva, puesto que Dios le otorga la facultad de tentar a los hombres y alcanzar el domino, únicamente, sobre los que sucumban a sus tentaciones.

Pero el diablo, cegado por su odio, intenta tentar al propio Dios hecho Hombre en la figura de Jesús y al romper los límites del contrato es condenado al infierno para siempre.

Séptima leyenda. Desobediencia

Cuando dios creó a Adán y lo presentó a los ángeles, Satanás en aquel momento regente del cielo, se negó a inclinarse ante un Hijo del Barro, puesto que él se consideraba superior por ser Hijo del Fuego. Ante su negativa, Dios se enfureció y precipitó al ángel al abismo y una tercera parte de los ángeles decidió seguirlo hasta el Infierno.

 

La clasificación de los demonios por parte de los demonólogos fue variando con el tiempo:

La de Alonso de Spina, en 1467, distingue diez clases:

  1. demonios del destino
  2. trasgos
  3. íncubos y súcubos
  4. ejércitos u hordas que se desplazan
  5. demonios domésticos
  6. Drudes
  7. demonios que nacen de la unión carnal con seres humanos
  8. demonios engañosos
  9. demonios que atacan a los santos
  10. demonios que inducen a las viejas a participar en aquelarres

Binsfeld, en 1589, estableció otra clasificación, basada en los siete pecados capitales:

  1. Lucifer: soberbia
  2. Mammón: avaricia
  3. Asmodeo: lujuria
  4. Satanás: Ira
  5. Belcebú: gula
  6. Leviatán: celos
  7. Belfegor: pereza

Guazzo, en 1608, los clasificó en seis grupos. Psellos amplió los grupos a ocho. Los mismos que mantuvo en 1613 Sébastien Michaelis, sacerdote francés autor de Relato excelente sobre la posesión y conversión de una pecadora arrepentida, libro supuestamente dictado por el demonio Baalberith, que lo había poseído mientras exorcizaba a la monja Madeleine Demandolx.

En 1801, Francis Barret también hizo una clasificación en ocho grupos en su obra El mago, un sistema completo de filosofía ocultista.

En cuanto a la cantidad, tampoco hay consenso. San Atanasio no da número, pero dice que “El aire está lleno de demonios”. Tampoco san Macario especifica nada, solo afirma que son “tan numerosos como las abejas”.  San Gregorio de Nisa sostenía que se multiplicaban entre ellos y que también tenían descendencia con las mujeres.Alonso de Spina dice que hay 133.316.666, lo que supone un tercio aproximado de los 400 millones de ángeles que afirma existen. Un siglo más tarde, Johannes Weyer disminuye la cifra hasta 44.435.622, repartidos en 666 legiones, cada una de ellas con 6.666 demonios, dirigidos por 66 príncipes.

Según la demonología, los demonios han creado en el reino vegetal: la aliaga, el acebo, la zarzamora, el castaño, la cicuta, el cornezuelo de centeno, la caña, la cuscuta, la bellota y el escaramujo. Y en el reino animal: la corneja, el mochuelo, el ganso, la urraca, el murciélago, el gavilán, el sapo, el camarón, la raya, el centollo, la rata, la avispa, las pulgas y las chinches.

*****

Mitología judía, cristiana e islámica. Con otra acepción, encontramos los daimon griegos, palabra con el significado genérico de deidad. De este sustantivo derivó el término demonio.

Ilustración: “Le Songe de Tartini”,  Louis-Léopold Boilly

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