Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

Coyolxauhqui

mex4-carvingx

Relieve de Coyolxauhqui, Museo del Templo Mayor, México

Entrada realizada a partir de la publicada por bell@espíritu
a

Los náhuatl —conocidos tradicionalmente como aztecas- eran los antiguos mexicanos, que a la arribada de los españoles estaban gobernados por los mexica-culhua, llegados al poder después de un largo proceso de guerras.

En 1325 fundaron Tenochtitlán, ciudad que llegó a ser en el siglo XV una urbe con más de trescientos mil habitantes.

Entre los dioses de su panteón, encontramos a la diosa de la Luna Coyolxauhqui, “la que tiene cascabeles en el rostro” (coyolli, “cascabel”, y xauhgui, “la de la máscara”), hija de la poderosa Coatlicue, diosa madre de la vida y de la muerte.

Esta es su historia.

***

Coatlicue (diosa de la Tierra) habitaba en el cerro Coatepec, “montaña de la serpiente”, donde cumplía una penitencia. Un día,  mientras estaba barriendo, cayó sobre ella una pequeña bola de finas plumas, la cual recogió y guardo en su seno. Más tarde, cuando fue a buscarla, no la encontró y fue a causa de aquellas plumas que quedó encinta del dios solar Huitzilopochtli.

El embarazo enfureció a su hija Coyolxauhqui, que convenció a sus cuatrocientos hermanos, los Centzon Huitznáhuac (conocidos también como los cuatrocientos surianos), de la necesidad de dar muerte a su madre para ocultar la deshonra.

Todos ellos vistieron sus trajes de guerra, se ataron oyohualli (campanillas) en las pantorrillas, y se pusieron en marcha, guiados por su hermana. Pero uno de ellos, Cuahuitlícac, avisó a Huitzilopochtli de lo que ocurría.

La diosa Coatlicue tuvo tenía miedo, pero Huitzilopochtli,  el hijo que llevaba en el vientre, le hablaba y le decía que no temiera pues él sabía lo que tenía que hacer.

Y, efectivamente, cuando se acercaron los que querían darle muerte, nació el dios guerrero con un escudo de plumas de águila y sobre su cabeza un gran penacho de finas plumas.

Con la serpiente de fuego Xiuhcóatl hirió a Coyolxauhqui y le cortó la cabeza, arrojándola hacia el cielo, donde se la puede ver cada noche como la Luna (en otras leyendas se ddice que la dejó abandonada en el cerro Coatepec), después hizo pedazos su cuerpo y lo hizo rodar por la pendiente de la montaña. El ciclo lunar es un recordatorio de la batalla que libraron los dos hermanos.

Al acabar con su hermana, Huitzilopochtli persiguió a los cuatrocientos surianos, que en vano huyeron hacia el sur mientras se revolvían contra él al son de los cascabeles, hasta que los aniquiló y se apropió de sus atavíos, los incorporó a su destino e hizo de ellos sus propias insignias. Los aterrorizados Centzon Huitznáhuac que pudieron sobrevivir a la ira de Huitzilopochtli fueron convertidos en estrellas que refulgen por las noches.

Coyolxauhqui,

Cabeza de Coyolxauhqui, Museo Nacional de Antropología, México

 

Esta leyenda la encontramos en la Historia general de las cosas de Nueva España -Códice Florentino- de fray Bernardino de Sahagún.

***

Mitología náhuatl, mexica o azteca

4 comentarios el “Coyolxauhqui

  1. bellaespiritu
    23/07/2015

    Gracias por la menciòn, Martes de cuento. El mito de Coyolxauhqui es uno de los más interesantes del panteón mexica y forma parte de la cosmogonía mexicana, me gusta mucho la adaptaciòn como cuento que has logrado.

    Un saludo cariñoso desde Argentina.

    Le gusta a 1 persona

Nos encanta que nos cuentes

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: