Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

Filotea

Filotea tenía que tomar una decisión importante.

—¿Me tiro o no me tiro?

Miró para abajo.

—¡Gggg! ¡Me da vértigo!

Volvió a mirar.

—¡Gggggggggg!

Se dijo a sí misma: «Filotea, coraje».

Juntó las manos, cerró los ojos, apretó la respiración, tomó impulso y… no se tiró.

—¿Qué hago?

Se puso rodilleras, muñequeras, zapatos de corcho, un almohadón en el traste.

—Ahí voy. Un, dos, trr…

No fue.

—¡Es tan alto! ¿Y si me estrello? Necesito más protección.

Se puso un chaleco neumático, un casco, un paracaídas en la espalda. Lo último fueron las antiparras.

Entonces sí: pegó envión y zzzzzzzz cayó planeando sobre la vereda sin romperse nada.

Las hojas como Filotea siempre exageran un poco, pero al final, en el otoño, se animan y zzzzzzzz caen.

*****

Ema Wolf (1948)

Ilustración de agusmp

6 comentarios el “Filotea

  1. Una mamá muy feliz
    27/09/2016

    Precioso!! nunca imaginé como se sentirán las hojas que caen en otoño…

    Le gusta a 1 persona

  2. latortugacasiopea
    22/09/2016

    Deliciooooooooso relato! Martes de cuento siempre sorprendiendo!!!! Que grande es la naturaleza y cuanto podemos aprender de ella.

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      23/09/2016

      🙂 ¡Solo necesitamos mirarla con los ojos de los niños para descubrir en ella lo sorprendente! La costumbre suele matar la capacidad de asombro 😉

      Me gusta

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