Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

El Árbol

mancha verdeCuando en la Tierra no se habían inventado todas las palabras —y de eso hace tanto tiempo que la Memoria apenas guarda recuerdo—, sobre nuestro planeta solo vivían árboles. Habitaban muy lejos, en un remoto jardín.

Debéis saber que, por aquel entonces, el mundo era muy pequeño. En realidad, solo era un proyecto de mundo, porque lo único que había en él era ese lugar, que no se sabe cómo, cuándo ni por qué apareció. Nada de lo que conocemos ahora existía. Para que lo entendáis; pensad en una gran hoja de papel en blanco y en un rinconcito, una diminuta manchita verde.

En ese espacio, había árboles, árboles y más árboles por doquier, que entrechocaban sus ramas y por el nombre de cuyos frutos eran conocidos.

Estaba el Árbol de la Vida, que daba vida; el Árbol de las Tormentas, de cuyas ramas pendían rayos y truenos; el Árbol del Bien y del Mal, en el que se mecían acciones buenas y malas. El Árbol de los Enfados, con gritos y rabietas balanceándose en él…

En fin, de cada uno de ellos colgaba algo: Sorpresas, Deseos Posibles e Imposibles, Pensamientos, Muerte, Conocimiento, Risa, Dolor, Envidia… Había tantísimos, que sería imposible nombrarlos sin olvidarse de alguno.

Los árboles lo cubrían todo, pero como en esa época tenían la facultad de caminar, se paseaban a sus anchas a lo largo y ancho de aquel territorio, sin molestarse entre ellos. Cuando se cansaban de un vecino, desenterraban sus raíces y se trasladaban a otro sitio, aunque nunca iban demasiado lejos y jamás, bajo ningún concepto, se atrevían a traspasar los límites marcados, porque más allá, hasta donde la vista alcanzaba, lo único que se divisaba era un inmenso desierto blanco.

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Ilustración: Enrique Carlos

Sin embargo, entre aquella verde multitud había uno que era distinto del resto. Un árbol que, por algún inexplicable fenómeno, no tenía ramas, sino que estaba coronado por brillantes lápices de colores, que al soplar el viento trazaban efímeros arcoíris en el aire.

Los otros árboles pensaban que era un poco raro y no se decidían a considerarlo uno de los suyos, ya que de sus estrafalarios brazos no pendía nada; y, según decían, un árbol sin ramas y sin frutos no podía ser un árbol de verdad. De él nada podía esperarse. Cierto es que era muy bonito, pero era inútil.

Por eso, aquel árbol solía vagar solo por el margen del jardín. Siempre un poco triste, con sus rama-lápices mustias a causa de la melancolía.

Suspirando, se sentaba justo allí donde empezaba el vacío blanco y pensaba sobre el porqué de su insólito aspecto, sin encontrar respuesta y sin comprender qué hacía él en aquel lugar, donde cada uno tenía su cometido.

Aquel árbol, por no tener, no tenía ni nombre, porque, aunque se llamaba Árbol de la Imaginación, nadie jamás había contemplado sus frutos.

Un día en el que estaba especialmente alicaído, sus lápices rozaron sin querer el blanco suelo exterior y, ¡oh, maravilla!, de pronto comprendió que, al fin y al cabo, no era un árbol inútil y que aquellos trazos multicolor debían de ser la Imaginación, aquel extraño fruto que nunca había visto, pero al que debía su nombre.

Al principio, tímidamente, dibujó cosas pequeñas: unas briznas de hierba; una hormiguita atareada sobre ellas; florecillas de vivos colores aquí y allá…

Al ver todo lo que era capaz de crear, se animó y, atreviéndose a ir más allá, traspasó los viejos límites. Saltó el margen y, con vertiginosos movimientos de la punta de sus ramas, fue dibujando sobre el inmaculado lienzo ahora un búho, luego un abrazo, olor a menta, un cocodrilo, un par de zapatos, un eclipse, demonios, una lágrima…

El Árbol de la Curiosidad, sin poder resistir el peso de sus frutos, se acercó a mirar. Tras él, siguieron los demás árboles. No daban crédito a lo que veían y, con grandes precauciones, se dispusieron a seguir la estela multicolor que iba dejando tras de sí el Árbol de la Imaginación, que ya se alejaba pintando un nuevo universo jamás visto.

El primero que puso sus raíces fuera de la seguridad del jardín fue el Árbol de la Vida y, a su contacto, todos los dibujos se animaron.

Tigre y león rugieron hambrientos, y se abalanzaron sobre el árbol más cercano, que resultó ser el de la Fiereza. Cuando mordieron sus rojos frutos, estos estallaron en sus fauces salpicando a un gato, que se apresuró a lamer las manchas que habían caído sobre su piel.

Una mariposa, tres urracas, un ángel y el resto de seres a los que el Árbol de la Imaginación había dibujado alas, picotearon granos del Árbol de los Altos Vuelos y echaron a volar, a excepción del pingüino, el kiwi, el dodo, los emús y alguno más, que se entretuvieron eligiendo vestido en el Árbol de las Plumas, llegaron tarde y no probaron ni un bocado.

El beso y la caricia se hartaron de comer del Árbol del Amor, lo mismo que los mimos y los apapachos, que no dejaron ni las migas.

El caracol comió bayas del Árbol de la Lentitud, e invitó al perezoso y a la tortuga, que se dieron un atracón de aquel pegajoso alimento.

El ser humano probó un poco de casi todo. Mordisqueó el escaso fruto del Árbol de la Sabiduría, pero como era muy duro, enseguida lo tiró, Probó las bayas del Árbol de la Tontería, que eran fáciles de pelar y muy dulces al paladar. Se atiborró de ellas y esparció las semillas a los cuatro vientos —es por eso que hay tanta tontería dispersa por el mundo—. También sorbió el picante néctar del Árbol del Poder, chupó las burbujeantes pepitas del Árbol de las Palabras y masticó un poco de goma del Árbol de la Compasión… Hizo tal mezcla de frutos, que aún anda recuperándose de aquel empacho.

Poco a poco, el blanco lienzo dejó de ser blanco y fue convirtiéndose en el mundo que ahora conocemos: ballenas, lirones y dragones, montañas nevadas, brujas, cielos estrellados…

El Árbol del Tiempo extendió sus espesas ramas para dar sombra; el Árbol del Recuerdo abrió con sus raíces largos túneles bajo la superficie; el Árbol de la Tristeza lloró lágrimas saladas que formaron mares, en cuyas aguas se sumergieron los peces; y el Árbol del Olvido… ¡ese lo olvidó todo!

Cada uno repartió lo que tenía y llegó el momento en el que no hubo ni más blanco que pintar, ni más frutos que ofrecer y los árboles fueron echando raíces allí donde quisieron, y ya nunca más volvieron a caminar sobre la Tierra.

Bueno, excepto uno: el Árbol de la Imaginación, que no agotó sus frutos y siguió caminando. Cuando llegó a los confines de la Tierra, se fue a explorar los senderos del Sueño y por allí anda todavía.

Es por eso, que al cerrar los ojos, pintamos los seres más hermosos, los monstruos más espantosos, los deseos más ardientes, las utopías más locas, las ilusiones más irrealizables y otras mil cosas extrañas más. Son los frutos del Árbol de la Imaginación que, en ocasiones, escapan de Isla Imaginada, penetran en nuestro mundo y se hacen realidad.

FIN

¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?

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67 comentarios el “El Árbol

  1. Óscar
    14/07/2017

    Un cuento muy bonito, con más valor por ser tuyo. Los peques lo disfrutaron. ¡¡Besitos coloridos!!

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      14/07/2017

      🙂 Me encanta saber que a tus peques les gustó, Óscar. Sin duda, el hecho que tú dediques tiempo a leerles cuentos hará de ellos grandes lectores y grandes personas, como su papi 😉
      Un abrazo grande.

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  2. zjalcgs@gmail.com
    13/07/2017

    He estado googleando un poco por posts de alta calidad o entradas en webs sobre estos contenidos. Explorando en Google por fin encontré este blog. Con lectura de esta articulo, estoy convencido que he encontrado lo que estaba buscando o al menos tengo esa extraña sensacion, he descubierto exactamente lo que necesitaba. ¡Por supuesto voy hacer que no se olvide este sitio web y recomendarlo, os pienso visitar regularmente.

    Saludos

    Le gusta a 1 persona

  3. palabraerrante
    01/07/2017

    Amo la gran capacidad de contar historias imaginarias, con metáforas alucinantes, que convocan a la imaginación y acicatean lo impensable.¡Felicidades mil!!!

    Le gusta a 2 personas

  4. Taty
    30/06/2017

    Hola, soy una fiel seguidora de la maravillosa poeta Julie Sopetrán y, leyendo su última entrada me di cuenta que su último poema estaba inspirado en tus doscientos cuentos. Una cifra increíble y que habla de tu bien dotada y maravillosa imaginación. Ahora, que acabo de leer el cuento, solo decirte ¡felicitaciones! y que ese árbol bendito que todavía camina -pese a sus años-, sigue dejando belleza y magia en todo aquel que se acerca y muerde de sus frutos.
    Precioso cuento.
    Un gran abrazo.

    Le gusta a 2 personas

    • Martes de cuento
      01/07/2017

      Compartimos la admiración por las letras de Julie aunque, sobre todo, yo la admiro también por su personalidad amable y generosa 🙂
      De los 200 cuentos de este blog, algunos, como este de «El Árbol», están escritos por mí. Otros los he editado o reescrito y otros son de otros autores amigos que han tenido la amabilidad de colaborar.
      Me alegra muchísimo que este te haya gustado por lo que significa.
      ¡Un gran abrazo, Taty!

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  5. felicitasrebaque
    29/06/2017

    No puede ser más bonito este cuento. Ni más hermosa la metáfora de la creación de nuestro mundo. Espero que el árbol de la imaginación siga creando lugares y espacios maravillosos . Enhorabuena por estos 200 cuentos y por este espacio mágico. Un abrazo enorme

    Le gusta a 2 personas

    • Martes de cuento
      01/07/2017

      Ese árbol tiene el futuro garantizado, porque hay persona como tú que se encargan de que así sea. Cada uno de tus cuentos es un fruto nuevo 🙂
      ¡Un abrazo, Felicitas!

      Le gusta a 1 persona

  6. A. Losa
    29/06/2017

    Reblogueó esto en La desdicha de ser salmón y comentado:
    El pasado martes, los amigos de Martes de Cuento celebraron el número 200 con esta historia sobre el origen del mundo (y del poder de la imaginación)
    No dejéis de leerlo

    Le gusta a 2 personas

  7. A. Losa
    29/06/2017

    Primero: Felicidades por llegar hasta los 200 cuentos martes a martes (ahora, como suele decirse, a por 2000 más)
    Es el Génesis más bonito que he leído nunca.
    Y de los frutos de los árboles primigenios deben quedar por ahí algunos, porque hay cosas que no se acaban por mucho tiempo que pase, menos mal que la imaginación es una de ellas.
    Precioso cuento una vez más. Gracias por compartirlo con nosotros.

    Le gusta a 2 personas

    • Martes de cuento
      29/06/2017

      Gracias por esas felicidades, que comparto contigo porque en esos doscientos hay más de uno firmado por ti 😉
      De ese Árbol tú te has alimentado para regalarnos en tu blog muchas preciosas letras.
      Intentaré llegar a otros 200, pero ya sabes que necesitaré ayuda 😉
      ¡Un abrazo inmenso y gracias por estar cerca, Salmón querida!

      Le gusta a 1 persona

  8. Pingback: HOMENAJE A MARTES DE CUENTO | Eltiempohabitado's Weblog

  9. mokattz
    28/06/2017

    Un hermoso cuento, metáfora de las emociones de la vida, que algunas terminan, otras se olvidan, otras que no progresan, pero al que hay alimentar siempre es al árbol de la imaginación para que perduren los otros, desde que es uno pequeño, hasta la vejez, hasta la muerte.

    Le gusta a 3 personas

    • Martes de cuento
      29/06/2017

      🙂 Gracias por tus palabras, mokattz. Sin duda, la imaginación es una de las características que nos hace mejores personas y nos ayuda a emprender el vuelo en busca de esas emociones de la vida. ¡Nunca hay que renunciar a ir tras ellas! De niños, de adultos y de ancianos siempre hay algo por lo que vale la pena luchar y siempre hay algo en lo que vale la pena soñar.
      ¡Un abrazo y gracias por visitarnos! 😉

      Me gusta

  10. Yuliana
    28/06/2017

    Me a encantado el cuento estaba superchuli a habido palabras que no entendía la parte mas encantadora del cuento para mi es cuando empieza a cobrar vida y a tomar los frutos de cada cualidad.
    Yuliana 11 años .

    Le gusta a 3 personas

    • Martes de cuento
      28/06/2017

      ¡Qué alegría que te haya gustado el cuento, Yuliana!
      En la columna de la derecha tienes un enlace al diccionario para consultar las palabras difíciles 🙂 Es bueno que algunas no las conozcas, así amplías el vocabulario.
      Puedes rellenar la ficha y así no te olvidas de ellas https://martesdcuento.files.wordpress.com/2013/09/000200_el-c3a1rbol.pdf
      ¡Nos ha encantado conocer tu opinión! Esperamos tus comentarios en otros cuentos.
      Un abrazo muy, muy grande 😉

      Me gusta

  11. #Jerby
    28/06/2017

    Magnífico el cuento 200. La imaginación abre el camino, pero necesita a los demás árboles para darle vida a sus creaciones.

    No hay que olvidar que todo lo que existe en el mundo ha sido antes imaginado.

    Le gusta a 1 persona

  12. Hermosa manera de explicar la génesis de nuestro planeta, y me ha encantado que el árbol de la imaginación siguiera su camino. Es claro que de la tristeza, del dolor, de las adversidades florezca la fortaleza que empuja la vida.
    Gracias a este imaginativo árbol y a los frutos que deja caer en la Isla Imaginada.
    Un abrazo fuerte.

    Le gusta a 3 personas

    • Martes de cuento
      28/06/2017

      🙂 Mientras nuestro amigo Árbol siga andando, la Tierra y sus habitantes tendrán esperanza. Sin la imaginación, nada es posible 😉
      Ciertamente, las adversidades no son agradables, pero también es cierto que hacen que nos conozcamos mejor y sacan lo mejor de nuestro interior 😉

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Esta entrada fue publicada en 27/06/2017 por en Cuento de Martes de cuento y etiquetada con , , , , , , , , .
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