Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

El oso y la ardilla

Ilustración: Gennady D. Pavlishin

Cuando las montañas de Jinggang eran todavía lomas, cuando al disparar una flecha desde un lado del Jinggang se oía cómo caía al otro lado, en aquel entonces, el oso y la ardilla eran muy amigos.

Vivían juntos en la misma guarida y juntos iban de caza. Todo lo compartían a medias: la ardilla comía de lo que cazaba el oso y el oso comía de lo que encontraba la ardilla. Hacía mucho tiempo que eran amigos y ya se sabe que los envidiosos no soportan que los demás vivan en buena armonía. Así, que hasta que no hacen regañar a los buenos amigos, no paran.

Pues bien, un día salió la ardilla de la guarida para ir a buscar avellanas y se encontró con su vecino el zorro. El zorro agitó su rabo rojo, saludó cortésmente a la ardilla y le preguntó:

—¿Cómo van las cosas, vecina?

Y la ardilla se lo contó.

El zorro escuchó fingiendo mucha atención, pero se moría de envidia por dentro al saber que sus vecinos vivían en tan buena armonía y sin regañar. Y es que él no tenía amistad con nadie porque siempre andaba con astucias y procurando engañar a todo el mundo.

El zorro cruzó las patas sobre el vientre, puso cara de pena y se puso a llorar — a los hipócritas no les cuesta nada llorar— y dijo:

—iAy, pobre!, ¡pobrecita! IQué pena que me das!

—¿Y por qué te doy pena, vecino? —Se asombró la ardilla.

—iPero qué tonta eres! —contestó el zorro—. El oso te trata como a una infeliz, y tú ni te das cuenta.

— ¿Qué es eso de que me trata como a una infeliz? —preguntó la ardilla.

—Pues muy sencillo; cuando el oso caza alguna pieza, ¿quién es el primero que le clava el diente?

—El hermano oso —contestó la ardilla.

—¿Te das cuenta? ¡Se come el mejor bocado! Seguro que llevas un montón de tiempo sin llevarte un buen trozo de carne a la boca y tienes que conformarte con las sobras del oso. A ver si será por eso que no creces…

Agitó el zorro el rabo, se enjugó las lágrimas, sacudió la cabeza y, por último, añadió:

—Bueno, adiós. Ya veo que a ti te gusta esta vida y te conformas con cualquier cosa. En cambio, si yo estuviera en tu lugar, procuraría ser el primero en clavar los dientes a la presa.

Y echó a correr, como si tuviera algo que hacer, borrando sus huellas con el rabo.

Mientras veía cómo se alejaba, la ardilla se puso a pensar: «pues me parece que el vecino tiene razón en lo que dice».

Tan pensativa se quedó la ardilla, que hasta se olvidó de las avellanas. «Parece mentira que sea tan egoísta el oso.  ¡Y yo que siempre he confiado en él como en un hermano mayor!», pensaba.

Al poco tiempo, salieron el oso y la ardilla de caza y, por el camino, encontraron un frambueso cargado de frambuesas. El oso se puso a comer y le dijo a la ardilla que comiera también. Pero la ardilla solo se fijó en que el oso había empezado antes, «O sea, que el zorro tenía razón».

Después, el oso cazó una rata de campo y llamó a la ardilla. Pero la ardilla solo vio que el oso había sido el primero en clavarle las uñas, «Está claro que el zorro me dijo la verdad».

Siguieron andando los dos amigos y pasaron junto a un tronco en el que unas abejas tenían su panal. El oso arrancó el tronco, lo sujetó con una pata, metió el hocico, empezó a lamer y llamó a la ardilla para que también probara la miel, pero la ardilla solo reparó en que era otra vez el oso el que probaba primero el dulce. «Ahora ya no hay duda: el zorro no miente».

Muy enfadada, se dijo la ardilla: «Verás cómo te escarmiento, oso egoísta».

Volvieron a salir de caza otro día.

La ardilla iba montada en la cerviz del oso porque no podía seguir su ritmo con sus patitas tan cortas.

El oso olfateó una presa y le echó la garra a un corzo. Ya iba a clavarle los dientes, cuando la ardilla, de un salto, se plantó entre las orejas del venado para ser ella la primera en morder y llevarse el mejor bocado a ver si así crecía un poco. El oso, del susto, aflojó la garra y el corzo escapó.

Los dos amigos se quedaron en ayunas.

Siguieron su camino.

El oso descubrió una rata de campo, se fue acercando con sigilo y cuando ya casi la tenía, la ardilla vuelta a lo mismo. El oso se llevó otro susto de muerte. Y otra presa que perdieron. El oso estaba ya enfadado, aunque no le dijo nada a la ardilla.

Se cruzaron con un jabato. En otra ocasión, el oso no se habría metido con él, pero es que, del hambre, tenía ya el vientre pegado a las costillas. Furioso, arremetió contra el jabato y lanzó tal rugido que el jabato retrocedió. Retrocedió, retrocedió, hasta que se encontró sin escape, aculado a un árbol. Entonces, el oso se lanzó sobre él con las fauces abiertas y enseñando los dientes, dispuesto a tragárselo de un bocado.

Cuando ya iba a hincarle el diente, la ardilla saltó otra vez, del lomo del oso al lomo del jabato, para ser la primera en morder. Entonces sí que se enfadó el oso. Le plantó la zarpa a la ardilla en el lomo para que aprendiera a no estorbar.

La ardilla dio un respingo y al huir, las cinco uñas del oso la hirieron desde la cabeza hasta el rabo. Aullando de dolor, saltó a un árbol, luego a otro, y a otro más … Y así, de rama en rama, se alejó hasta que el oso la perdió de vista.

Finalmente, el oso cazó al jabato y llamó a la ardilla:

—¡Hermana, hay carne fresca, ven a comer!

Pero la ardilla no se dejó ver.

El oso volvió a su guarida y estuvo esperando a la ardilla mucho tiempo, pero en vano. La ardilla no volvió a aparecer. Vivió mucho tiempo en los árboles, hasta que cicatrizaron los rasguños. Y aunque su lomo se curó por completo, en él le quedaron las marcas de las cinco uñas del oso para toda la vida. Desde entonces, todo el mundo conoce a esta ardilla como ardilla rayada o tamia.

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Ilustración: Gennady D. Pavlishin

 

Ahora, la ardilla rayada no come carne y si ve un oso, huye de él. Cuando alguno ronda por donde está ella, le tira piñas. Y si el oso levanta la cabeza, la ardilla desaparece a toda velocidad.

FIN

¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?rainbow_pencil_avatar_by_shirokuro_chan

24 comentarios el “El oso y la ardilla

  1. exudus999
    23/05/2017

    Siempre me llevo una hermosa enseñanza con tus letras.

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    • Martes de cuento
      23/05/2017

      🙂 Pues me encanta que así sea, amigo. Los cuentos, además de entretenernos, nos hacen pensar y nos enseñan.
      ¡Un abrazo!

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  2. Óscar
    15/05/2017

    Una pena que la envidia destroce amistades e incluso familias. Pero el ser humano es así. Muy bonito el cuento. Besitos

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    • Martes de cuento
      16/05/2017

      La envidia es una de las peores enfermedades que pueden atacar a un ser humano y, por desgracia, es un mal frecuente 😦
      Muchos besos, Óscar 😉

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  3. Victor Eme Oscar
    14/05/2017

    Hacía mucho que no leía una “fábula”, me remontó a otras épocas. Muy bonito 😉

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    • Martes de cuento
      16/05/2017

      🙂 Pues espero que repitas y que tu viaje a otras épocas sea placentero y agradable, Víctor.
      Bienvenido a Isla Imaginada 😉

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  4. Julie Sopetrán
    11/05/2017

    Siempre le tuve mucho miedo a la envidia, y este cuento habla de ella. De cómo a veces se rompe una amistad buena por esas malas lenguas, por esa mala intención… por esa envidia que te observa y malmete y si puede te mata… Un cuento precioso. Me ha encantado. Y aquí te dejo, hoy mi ovillejo… Un beso fuerte y mi cariño y admiración.

    ¿Cual es la mayor perfidia?
    la envidia.
    porque todo lo enmaraña
    te daña.
    si eres feliz y lo intuye…
    destruye
    Porque es zorra, constituye
    peligro en la convivencia
    cuídate de su tendencia
    la envidia daña y destruye.

    Julie

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    • Martes de cuento
      11/05/2017

      🙂 Los ovillejos me gustan especialmente, Julie 😉 ¡Gracias por tu aportación! Estoy más que de acuerdo contigo en que la envidia es una enfermedad terrible. siempre he pensado que aqueja, sobre todo, a las personas que tienen una muy baja estima de sí mismas. El que está feliz y tiene cosas que hacer, ni se fija en los demás, al menos no se fija para mal 😉

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  5. Es verdad que a veces nos dejamos infuenciar más de la cuenta por comentarios malintencionados. Hay que aprender a alejarse de personas tóxicas y a «pasar» de ellas. De todo en esta vida se aprende.
    Un abrazo Martes

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    • Martes de cuento
      11/05/2017

      Cierto, Marisa, las personas, muchas veces, actúan como el zorro de aquella otra fábula: que desprecia la uvas porque no puede alcanzarlas. Así, también los humanos, critican aquello que no tienen para consolarse así de sus carencias 😉

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  6. dehanoiabarcelona
    10/05/2017

    Qué cuento más interesante, Martes! Es curioso cómo un simple comentario envenenado puede llegar a calar tanto en alguien… Menos mal que la confianza y la comunicación pueden evitar estas situaciones si la amistad es sincera. Besos!

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    • Martes de cuento
      11/05/2017

      En eso te doy la razón. Una amistad verdadera tiende a querer aclarar las cosas, pero también es cierto que hay personas con poca personalidad que creen lo que otros les dicen 😉
      ¡Un abrazo!

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  7. #Jerby
    10/05/2017

    ¡Qué mala es la competición, querer ser siempre el primero! Más le hubiera valido a la ardilla pensar si estaba suficientemente bien alimentada sin importar el orden en que comía.

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    • Martes de cuento
      11/05/2017

      ¡Cuánta verdad en tus palabras, Jerby! Lo importante no es ser el primero, es ser feliz. La competitividad ciega hace que nos perdamos muchas cosas buenas en la vida.
      ¡Feliz día, ratón!

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  8. María
    09/05/2017

    La confianza en los amigos es fundamental. No sé, no sé, si nuestra ardilla tenía claro lo que es la amistad 😘😘. La pena es pensar que hay por ahí muchas personas envidiosas y que les gusta enredar.
    Un montón de besos, Martes.

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    • Martes de cuento
      11/05/2017

      Quizá, como tú dices, la ardilla no tenía mucha idea de lo que es ser amigo y confundió el beneficio con la amistad.
      Muchos besos, querida María 😉

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  9. No es que defienda la actitud del zorro (siempre sale mal parado en los cuentos, el pobre) pero me disgusta más la desconfianza de la ardilla hacia quien era su amigo. Y le costó caro.
    Un gran cuento, como cada martes, muchas gracias. Y un fuerte abrazo.

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    • Martes de cuento
      11/05/2017

      😀 😀 ¡Es verdad!, pobre zorro, pero es el papel que le toca a él, como al lobo ser malo y a la oveja tonta 😉 y te doy toda la razón en cuanto a la ardilla, pero creo que hay muchas ardillas en el mundo, que se mueven más por lo que ven, oyen o les dicen que por su propio criterio y entendimiento.
      En estos cuentos, aprendemos a reconocer defectos muy feos y, con ello, tal vez intentemos ponerles remedio para que no nos ocurra a nosotros 😉

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  10. juanicasco
    09/05/2017

    Ayyyy!!! Las malas lenguas que daño hacen!! Hay que ser objetivos y fuertes de espíritu para que te resbalen opiniones ajenas y dejarnos guiar por nuestra intuición y sobre todo por lo que nosotros vemos y sentimos, no los demás. La pobre ardilla no supo hacerlo y perdió al mejor amigo. Buena moraleja!!!

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    • Martes de cuento
      11/05/2017

      Cierto, Juani, aun a costa de equivocarnos, lo mejor es guiarnos por nuestro parecer principalmente. Podemos escuchar a los demás, ciertamente, pero siempre analizando aquello que nos dicen, sin creerlo a pie juntillas y tomando las decisiones sin dejarnos influenciar.
      Un abrazo 🙂

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  11. evavill
    09/05/2017

    A mí también me ha gustado mucho aunque me ha dado pena. Los “malmete” cuánto daño pueden hacer…
    Muy bueno el detalle del zorro borrando las huellas con su cola. Y la ilustración es una maravilla.
    Un montón de besos, Nona.

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    • Martes de cuento
      11/05/2017

      ¿A qué si que es fantástico el detalle de la cola? Ese zorro es de los que tiran la piedra y esconden la mano, como casi todos los cizañeros de esta vida.
      La tonta la ardilla, que no tuvo dos dedos de frente para pensar en lo bueno de su relación con el oso. ¡Ella se lo pierde! 😉

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  12. Toni
    09/05/2017

    Me ha encantado…. 🙂 Gracias por un martes más ❤

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    • Martes de cuento
      11/05/2017

      🙂 Eso ter lo digo yo a ti: gracias por un martes más de amistad. Estás aquí desde el inicio, fiel a los cuentos.
      Eres un lector excepcional y una amigo aun mejor 😉
      Miles de abrazos, Toni.

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