Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

La flor de lililá

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Ilustración: escume

En un tiempo muy lejano, cuando los dragones surcaban los cielos y los herreros confeccionaban pesados trajes de hierro, vivió una reina que contrajo una misteriosa enfermedad que en poco tiempo la dejó completamente ciega.

Intentaron sanar sus ojos magas, hechiceros, brujas y brujos pero nada funcionó. Finalmente, una sabia curandera le comunicó que solo recuperaría la vista si se aplicaba un ungüento preparado con los pétalos de la flor de lililá; el problema era que nadie sabía dónde crecía aquella flor ni qué aspecto tenía.

Deseosa de encontrar el remedio para su terrible mal, la reina reunió a sus tres hijos y les comunicó que aquel de ellos que consiguiera encontrar la flor heredaría el trono.

El primero que partió fue el mayor. Montado en su corcel blanco, se alejó de palacio a galope tendido.

Al cabo de varias horas de viaje, se cruzó con una anciana que le pidió comida:

—Que tengas un buen día, muchacho. ¿Serías tan amable de darme un poco de pan? Me muero de hambre.

—¡Come rayos y centellas y apártate de mi camino, vieja! –gritó el joven malhumorado, mientras espoleaba al caballo.

Y, sin mirar atrás, siguió adelante en busca de la flor de lililá.

Pasaron los días y en el palacio, impacientes al ver que el mayor tardaba tanto en regresar, decidieron que el segundo de los hermanos partiera en busca de la flor. El joven montó en su negro corcel y pronto se perdió de vista en la lejanía.

También él se encontró con la anciana y también él pasó de largo, contestando con rudeza a su ruego, tal y como había hecho su hermano mayor:

—¡Come rayos y centellas y apártate de mi camino, vieja!

Transcurridas unas semanas sin que ninguno de los dos regresara a palacio con la flor de lililá, la más pequeña de los tres decidió probar suerte. Montó en su caballo alazán y dejando tras de sí una nube de polvo, se alejó veloz del castillo.

En el mismo lugar por el que habían pasado anteriormente sus hermanos, se encontró con la misma anciana:

—Joven, tengo hambre, ¿podrías darme un poco de pan?

—¡Naturalmente! Aquí tienes una hogaza entera.

—Muchas gracias, hijita. Dime, ¿qué haces por aquí?

—Busco la flor de lililá. Mi madre se ha quedado ciega y dicen que solo un ungüento preparado con los pétalos de esa flor puede curar sus ojos.

—Yo puedo ayudarte. Toma esta vara de avellano y sigue adelante por este mismo camino hasta que veas una roca negra. Cuando la encuentres, golpéala tres veces con la varita y espera. La piedra se abrirá y en su interior descubrirás el jardín más hermoso que ojos humanos hayan contemplado jamás. En ese jardín crece la flor de lililá. La reconocerás enseguida, porque desprende una fragancia arrebatadora y porque sus pétalos asemejan terciopelo. Pero, ve con cuidado, porque el jardín está custodiado por un fiero dragón. Deberás estar alerta: si el dragón tiene los ojos abiertos, es que duerme; si por el contrario tiene los ojos cerrados, es que está ojo avizor.

La joven princesa agradeció a la anciana su ayuda y se marchó.

No tardó en encontrar la piedra negra, la golpeó con la vara de avellano y todo sucedió tal y como la anciana le había predicho. Comprobó que los ojos del dragón estaban bien abiertos y pasó junto a él sin hacer ruido; se adentró en el jardín, guiada por el perfume de la flor de lililá, la cortó y se la guardó en su talega. Luego, puso rumbo a palacio.

En el camino de regreso, se encontró a sus hermanos, sentados a la vera del camino, cansados de tanto buscar inútilmente la flor. La hermana pequeña les contó su aventura y los tres, muy contentos, se pusieron en marcha para llevar el remedio a su madre. Sin embargo, los dos mayores pronto comprendieron que sería la pequeña la que se ceñiría la corona y, cegados por la envidia, decidieron deshacerse de ella. Desoyendo sus súplicas, le arrebataron la flor, la encerraron en una profunda cueva, tapiaron la entrada con pesadas rocas y huyeron de allí.

Al llegar al palacio, entregaron la flor de lililá a su madre, contando que la habían encontrado ellos y que, por tanto, les correspondía a cada uno la mitad del reino. Pero la reina, aunque ya restablecida de su misteriosa enfermedad, estaba tan triste por la pérdida de su hija pequeña que se resistía a nombrarlos herederos. Tenía todavía esperanzas de que la princesa regresara.

Entretanto, y por arte de magia, a la entrada de la cueva en la que la princesa estaba cautiva había crecido un cañaveral y un pastor, que había llevado a pastar allí a sus ovejas, cortó una caña para tallar una flauta. Al soplar en ella, del instrumento se escapó esta triste canción:

¡Ay!, pastor, sóplame fuerte,

porque te quiero contar:

mis hermanos me encerraron

por la flor de lililá.

El pastor, sin dejar de tocar la flauta, se dirigió a la ciudad y al pasar frente al palacio, la desconsolada reina, que estaba asomada a la ventana, escuchó aquella extraña melodía y lo llamó. Tomó entre sus manos el mágico instrumento, sopló en él y, al hacerlo, la flauta cantó:

¡Ay!, madre, sóplame fuerte,

porque te quiero contar:

mis hermanos me encerraron

por la flor de lililá.

Sin dar crédito a lo que oía, la reina le pidió al pastor que la condujera sin tardanza al lugar en el que había cortado aquella caña encantada.

Cuando llegaron allí, la misma anciana con la que los hermanos se habían cruzado le contó a la reina la verdad de lo sucedido y apartando la pesada roca que cubría la cueva, le devolvió, sana y salva, a su hija pequeña.

Regresaron madre e hija a palacio y la reina anunció a todos sus súbditos el nombre de su heredera y, acto seguido, desterró para siempre a sus dos hijos mayores.

FIN

¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?

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Si quieres, también puedes escuchar “La flor de lililá” con la voz de Angie Bello Albelda

logoAngie

Santornem’hi Monrelat

64 comentarios el “La flor de lililá

  1. Óscar
    11/03/2017

    El dragón juega al despiste el sinvergüenza… Un cuento muy bonito. Besitos

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      13/03/2017

      😀 😀 😀 Eso nos pasa, en ocasiones, sin ser dragones: vemos con los ojos cerrados y nos despistamos aún teniéndolos abiertos 😉
      Un abrazo, Óscar.

      Le gusta a 1 persona

  2. anecdotasycuentos
    18/12/2016

    Que hermosa historia

    Le gusta a 1 persona

  3. edda diaz
    22/11/2016

    Precioso , se lo dedicare a mi maravillosa cuñada Lili Macari en facebook

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      22/11/2016

      🙂 Espero que le guste mucho. El nombre de la flor bien podría ser el origen del suyo, ¡tal vez sea esa princesa de cuento que consigue vencer las dificultades! ¡Un abrazo, Edda!

      Me gusta

  4. Anónimo
    11/11/2016

    Me encanta , cómo con sé pone en contacto,la promesa con su madre,Con la melodía del corazón,Por eso me gusta tanto el audio,trasmite con la voz del alma,gracias,,,

    Le gusta a 2 personas

    • Martes de cuento
      11/11/2016

      🙂 El audio es fantástico. Angie sabe cómo transmitir sentimientos con su voz. ¡Gracias por comentar!

      Le gusta a 1 persona

    • santornemhimonrelat
      11/11/2016

      Cada semana recibo un nuevo cuento de una gran mujer que es Nona y de un gran blog al que aman muchas y muchos lectores. Es fácil dar voz a historias fantásticas.
      Muchas gracias de corazón

      Le gusta a 1 persona

      • Martes de cuento
        13/11/2016

        🙂 ¡Eres siempre la primera en leerlo! 😀 😀 😀 Gracias, Angie, por dejar tanta dulzura en las grabaciones. Los que escuchamos el cuento sentimos que lo lees especialmente para cada uno de nosotros 😉

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  5. eldiariodesensi
    11/11/2016

    Mira que les gusta a las madres liarla. Estaba claro que la reina ya sabía de antemano quien se merecía el trono, como si una madre no conociera a sus hijos, pero en fin, de esta manera los hijos se lo pusieron fácil y terminaron desterrados. Y me pregunto yo, ¿a qué se dedica un desterrado?, ¿se va con paga vitalicia como los expresidentes?, los cuentos nunca dan esos detalles.😀

    Le gusta a 2 personas

    • Martes de cuento
      11/11/2016

      Yo estoy de acuerdo contigo, ¡anda que no se sabe de qué pie calzan los hijos!
      En cuanto a tu pregunta… ¡ni idea! Yo creo que en aquel entonces se marchaban con una mano delante y otra detrás, pero no puedo asegurarlo.

      Le gusta a 2 personas

  6. niniehcat
    09/11/2016

    el cuento me gusta, pero con lo que he flipado ha sido con la ilustración ….una maravilla…..felicidades…..

    Le gusta a 2 personas

    • Martes de cuento
      10/11/2016

      Estamos de acuerdo en que la ilustración es preciosa. Cuando la vimos, nos gustó mucho y aunque de la misma persona que ha ilustrado esta había otras también preciosas, nos decidimos por esta. Nos alegra que te hay gustado. ¡Un abrazo!

      Le gusta a 1 persona

  7. Julie Sopetrán
    09/11/2016

    Es un cuento del que debemos aprender todos en el día a día de nuestras acciones enfrentándonos a los dragones, a la gente malvada, a la buena gente, a los engaños, a las envidias, a las herencias, a los egoísmos… Me ha encantado leerte y tu adaptación, de lujo. Aquí te dejo mi poemilla…

    La Buena Acción

    Ciego es quien no responde a quien le pide:
    la flor de lililá no está visible,
    la guarda el corazón en lo invisible
    allí donde el amor reina y reside.
    La buena acción jamás, jamás expide
    emite su candor en lo sensible
    porque ignora lo vil, es impasible
    porque no sabe herir, nunca decide.
    Tan sólo el bien la anima en su tarea
    su búsqueda es amor por donde vaya,
    aunque el mundo la ignora y la golpea
    No entiende de maldad en la batalla
    en su interior está lo que desea
    ella es el bien común que actúa y calla.

    Julie Sopetrán

    Le gusta a 3 personas

    • Martes de cuento
      10/11/2016

      A veces es difícil, pero estoy de acuerdo contigo que debemos actuar con bondad e intentar ser buena gente. En un mundo cada vez más cínico, egoísta, envidioso… debemos intentar buscar en nuestro corazón esa flor. ¡Gracias, Julie, por tu poemas! Es un lujo leer el cuento de nuevo en los versos que nos dedicas con tanta generosidad. ¡Un abrazo inmenso!

      Le gusta a 2 personas

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Esta entrada fue publicada en 08/11/2016 por en Cuento popular y etiquetada con , , , , , , , , .
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