Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

La mala suerte. La buena suerte

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Ilustración obtenida del libro Tao Te King

Esta historia ocurrió hace muchos siglos, al norte de la China, allí donde se construyó la Gran Muralla.

Para los habitantes de aquellas vastas regiones, tener un buen caballo era una de las mayores fortunas. Los usaban para cultivar la tierra, como medio de transporte y también para cargar las cosechas que llevaban al mercado para vender.

Allí, en una pequeña granja, habitaba un granjero, paciente y sabio, junto a su único hijo. Ambos vivían de lo que producían sus tierras, que araban con la ayuda de su rocín, un magnífico ejemplar de color bayo, fuerte y trabajador.

Una mañana, antes de que el sol saliera, el granjero se levantó para ir al mercado, pero cuando entró en el establo para aparejar al caballo, se encontró con que este había desaparecido. El buen hombre, sin saber si el animal había escapado o se lo habían robado, decidió cargar sobre su espalda las verduras y, andando, se marchó al mercado para venderlas.

Al llegar a la plaza, se dirigió hacia el lugar que tenía asignado y montó su tenderete, junto al de los otros granjeros, tal y como siempre hacía. Al verlo, sus compañeros le preguntaron extrañados:

—¿Dónde has dejado tu caballo? ¿Le ha pasado algo? ¿Está enfermo?

—No lo sé —respondió el granjero—, esta mañana, cuando fui a buscarlo, no estaba en el establo. Quizá ha escapado. Quizá me lo han robado. ¡Quién sabe!

Todo esto lo dijo sin pesar ni tristeza, con la misma expresión serena que tenía siempre y que lo caracterizaba.

No tardó en extenderse por todo el mercado la noticia de la desaparición del caballo del buen granjero. Todos lo compadecían por su desgracia.

—Pobre hombre, no se queja, pero ahora no podrá trabajar la tierra.

—Es cierto. No podrá cosechar ni vender en el mercado y él y su hijo se morirán de hambre.

—Parece que no le afecta, pero está claro que está destrozado, aunque quiera disimularlo.

Así comentaban entre ellos y acercándose a él le dijeron:

—Aunque sonríes como siempre, sabemos que estás destrozado y que perder tu caballo es una de las peores cosas que podían sucederte. ¡Qué mala suerte!

El granjero, sin dejar de sonreír, contestó:

—¿Quién sabe si esto que ha sucedido es mala suerte? Esperemos a ver qué pasa, porque nunca se puede saber por qué ocurren las cosas, ni tampoco que vendrá después.

Pasaron las semanas y cuando ya hacía más de un mes que el caballo del granjero había desaparecido, una mañana, al levantarse para ir a vender su cosecha, oyó relinchos que provenían del establo y, cuando entró, se encontró con que el animal había regresado a casa y que no venía solo; una magnífica yegua lo acompañaba.

Montó y se fue al mercado. Al verlo, los mismos aldeanos que tiempo atrás lo habían compadecido, le preguntaron qué había ocurrido y él les refirió la historia. Asombrados, lo felicitaban por su buena suerte:

—Tan preocupados que estábamos por tu desgracia y resulta que eres el hombre más afortunado de toda China. No solo has recuperado tu caballo, sino que ha regresado acompañado de una magnífica yegua y, sin duda, pronto tendrás potrillos. ¡Qué buena suerte!

Con la sonrisa que nunca lo abandonaba, el granjero contestó:

—¿Quién sabe si esto que ha sucedido es buena suerte? Esperemos a ver qué pasa, porque nunca se puede saber por qué ocurren las cosas, ni tampoco que vendrá después.

Regresó el granjero a casa y allí se encontró que su hijo había sufrido un accidente. Había intentado arar el campo con la yegua, pero esta se había resistido y había golpeado al muchacho. Lo había lanzado con tanta fuerza contra el suelo, que el pobre chico se había roto una pierna.

—¡Ay, padre! Esta yegua es muy asustadiza y no se deja domar. Me ha empujado, con tal mala fortuna, que me he caído y me he roto la pierna. ¿Cómo podré ayudarte ahora? ¡Qué mala suerte!

El granjero, sin dejar de sonreír, le dijo a su hijo:

—¿Quién sabe si esto que ha sucedido es mala suerte? Esperemos a ver qué pasa, porque nunca se puede saber por qué ocurren las cosas, ni tampoco que vendrá después.

No había pasado ni una semana, cuando vientos de guerra llegaron al pueblo. El ejército del emperador recorría todo el territorio para llevarse a los jóvenes en edad de luchar. Al llegar al pueblo, todos los chicos fueron reclutados, excepto el hijo del granjero, que al tener la pierna rota no podía montar.

Los habitantes del pueblo al conocer la noticia, corrieron a felicitarlo:

—Al menos tu hijo se ha librado de ir a la guerra y no morirá en ella. Podrá casarse, tener hijos y se hará cargo de ti cuando envejezcas ¡Qué buena suerte!

Con la misma sonrisa de siempre pintada en su cara, el granjero contestó:

—¿Quién sabe si esto que ha sucedido es buena suerte? Esperemos a ver qué pasa, porque nunca se puede saber por qué ocurren las cosas, ni tampoco que vendrá después.

***

La buena y la mala suerte
nunca se puede saber;
lo que puede parecer
sin darte cuenta se invierte.
Lo malo se reconvierte
en el mejor suceder;
y sin más, o sin querer
entre riqueza has de verte.
Viendo qué pasa o no pasa
vivir es expectativa
de un éxito que fracasa,
y estés abajo o arriba
sonríe como payasa…
lo importante: es estar viva.
Julie Sopetrán

FIN

¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?

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Si quieres, también puedes escuchar “La mala suerte. La buena suerte” con la voz de Angie Bello Albelda

logoAngie

Santornem’hi Monrelat

94 comentarios el “La mala suerte. La buena suerte

  1. Arpon Files
    19/11/2016

    Simplemente grandioso. Una gran enseñanza para todo buen lector. Me permito compartirlo. Un gran abrazo

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      19/11/2016

      Muchas gracias por hacer volar los cuentos. Nos alegra saber que te ha gustado. Feliz sábado, te mandamos también un abrazo de cuento 😉

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  2. Pingback: La mala suerte. La buena suerte – Espacio de Arpon Files

  3. Anónimo
    07/11/2016

    Me requeté gusta muchísimo Lollipop!!!!!

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  4. Aquileana
    04/11/2016

    Hace tanto que no pasaba… Encantada de leerte… Y respecto a la Suerte pienso en la frase “los astros no obligan, pero inclinan”…. O sea: hay un elemento de Fortuna que nos excede.. Pero también la suerte a veces uno la construye. Cuando se trata de cosas no exclusivamente azarosas. Un abrazo Aquileana 🍀🍀

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    • Martes de cuento
      06/11/2016

      : ) ¡Qué alegría verte por aquí, Aquileana!
      Supongo que hay un tanto por ciento muy elevado de elementos que conscientemente no podemos valorar, pero que sin duda influyen en nuestra vida. Una cadena de causas y efectos que nos pasan desapercibidas y a la que denominamos «suerte». Si fuéramos tan sensibles como para saber qué causa produce, por ejemplo, la caída de una hoja nos volveríamos locos 😉

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  5. Óscar
    26/10/2016

    Al final es cuestión de equilibrio… La teoría compensatoria, la llamo yo. Besitos

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    • Martes de cuento
      26/10/2016

      No estoy yo tan segura, porque mira que hay gente suertuda por el mundo, a la que todo le sale a pedir de boca. Otros, en cambio, parece que siempre sacan piedras negras del bombo 😦

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  6. Maribel
    23/10/2016

    Buenoo pero si yo siempre pienso en la buena o mala suerte, jeje si que es verdad, lo que pensamos como buena suerte con el tiempo podemos ver que no era tan buena como pensábamos, no forcemos la suerte jejeje besss

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  7. felicitasrebaque
    22/10/2016

    Conocí este cuento de los labios de un buen amigo mío. Me ha encantado volver a leerlo en tu mágico espacio. Buena suerte, mala suerte… Pasar por aquí, siempre es buena suerte. Un abrazo grande

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  8. Julie Sopetrán
    20/10/2016

    ¡Qué gran filosofía encierra este cuento! Me ha gustado mucho y no lo conocía. Gracias amiga, porque te diré que estoy muy de acuerdo con su final, no sabemos por qué pasan las cosas. Y todo debemos aceptarlo con una sonrisa, para que lo bueno sea más bueno y lo malo se convierta en algo bueno. Ahí te dejo mi pequeña reflexión en un sonetillo. Deseo te guste. Besos y gracias por hacerme pensar.

    La buena y la mala suerte
    nunca se puede saber;
    lo que puede parecer
    sin darte cuenta se invierte.
    Lo malo se reconvierte
    en el mejor suceder;
    y sin más, o sin querer
    entre riqueza has de verte.
    Viendo qué pasa o no pasa
    vivir es expectativa
    de un éxito que fracasa,
    y estés abajo o arriba
    sonríe como payasa…
    lo importante: es estar viva.

    J.Sopetrán

    Le gusta a 2 personas

    • Martes de cuento
      21/10/2016

      Siempre espero ilusionada como una niña tus poemas y nunca dejas de sorprenderme, por tu capacidad de imaginar y por la facilidad con la que trenzas palabras para regalarnos.
      No obstante, hay algunos más especiales que otros, como en esta ocasión, ¡te has superado a ti misma! 🙂 Muchísimas gracias, Julie 🙂 Con tu permiso, lo copio al final del cuento. Me parece el broche perfecto al cuento de esta semana.

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      • Julie Sopetrán
        21/10/2016

        Gracias por tus palabras que también las espero como si fuera otro cuento… :))) Pero es que me animas mucho a no dejar de escribir. Y ya ves que tus cuentos y adaptaciones me inspiran. Es un honor que lo pongas al final del cuento. Gracias a ti, siempre. Mi abrazo fuerte.

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        • Martes de cuento
          21/10/2016

          🙂 ¡Dejar de escribir nunca! Siempre hay dentro de nosotros una palabra deseando salir porque sabe que fuera hay alguien que la espera 🙂 Nunca sabemos quién la recibirá ni adónde irá a parar, pero seguro que cambia alguna cosa en el mundo. ¡No somos conscientes del poder mágico que tienen! Antes lo sabían, pero nosotros lo hemos olvidado. Que tengas un viernes de cuento.

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    • Martes de cuento
      21/10/2016

      🙂 A ti por escribir esa palabra tan mágica. En ocasiones, para seguir adelante, solo hace falta que alguien la pronuncie. ¡Seguiremos compartiendo cuentos! 😉

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  9. Me encanta este cuento, desde luego es para reflexionar.
    Un besazo Martes de cuento.

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  10. María
    19/10/2016

    Tenia razón el buen granjero. Hay veces que no se sabe como pueden terminar las cosas si para bien o para mal. Un cuento lleno de optimismo y encantador. Como siempre.
    Besazos.

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  11. Carmen Cifuentes
    19/10/2016

    Tan cierto.. Nunca sabemos si lo que nos viene es para bien o para mal. Una cadena de acontecimientos que surgen para llegar a un punto. Me ha gustado mucho! Un beso.

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  12. Julia C. Cambil
    19/10/2016

    Un cuento optimista con una moraleja que da que pensar. Me ha gustado mucho 🙂

    ¡Saludos!

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    • Martes de cuento
      19/10/2016

      Me alegra que te haya gustado, Julia. Es un cuento muy filosófico que nos da una perspectiva de los acontecimientos diferente a la que estamos acostumbrados 😉

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  13. edda diaz
    19/10/2016

    Comparto

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  14. edda diaz
    19/10/2016

    Excelente adaptacion de un cuento clasico Felicitaciones , y la ilustracion , maravillosa!!

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    • Martes de cuento
      19/10/2016

      Me alegra mucho que te haya gustado. En estos cuentos clásicos siempre es complicado, porque todos solemos tener una versión en la mente y, en ocasiones, quedamos decepcionados al leer otras 🙂

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Esta entrada fue publicada en 18/10/2016 por en Cuento clásico y etiquetada con , , , , , , , .
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