Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

Vecino nuevo

2016-09-19-09-14-36

Ilustración: Fiep Westendorp

Una mañana, muy temprano, un estruendo despertó a los animales del zoo.

—¿Qué es eso? —preguntó la cebra, que casi perdió las rayas del susto.

—¡Vecino nuevo! —respondió el hipopótamo desde su laguna.

—¿Vecino nuevo? —se interesó el ñu.

—Eso parece —dijo el búho desde lo alto de su árbol con voz solemne.

—Me da igual. No son horas de armar tanto jaleo —protestó el avestruz, que ya había sacado la cabeza de entre sus plumas.

—¿Creéis que serán gacelas o ciervos? —preguntaron el tigre y el león.

—Seguro que son peces, peces grandes para mi estanque —se relamió el cocodrilo.

—Vosotros siempre pensando en comer —chilló el puercoespín.

—Pues a mí me suena a elefante —opinó el oso pardo.

El ruido del animal bajando la rampa hasta su nuevo hogar interrumpió la discusión. Todos estiraron el cuello para intentar ver a través de las rejas, los árboles o los matorrales, sin conseguir divisar nada.

La jirafa, tan alta, fue la única capaz de ver lo que bajaba del camión, pero como también era muda, no podía contárselo a sus compañeros.

—¡Es gris! —gritó un perrito de las praderas que entendía los golpes que la jirafa daba en el suelo.

—¿Tiene pelo? —preguntó, impaciente, la hiena.

—No lo sé, pero dice que tiene cuernos.

—Será un ornitorrinco —opinó el buitre—. Dicen que son animales realmente raros.

—Yo he oído hablar de ellos —dijo el macaco—, pero no recuerdo que tuvieran cuernos.

Entonces, el nuevo vecino se acercó a la valla y se presentó.

—Buenos días, soy el rinomedario. ¿Qué se hace por aquí?

—Buenos días, amigo rinomedario —saludó el león, que era el jefe—. Por aquí no se hace gran cosa, salvo dormir, comer y posar para que los humanos hagan fotos de vez en cuando.

—Pues vaya sitio más aburrido —respondió el rinomedario.

—No lo creas —defendió la hiena—. Es más fácil que vivir en la sabana; no tenemos que preocuparnos de cazar la comida o de que nos la roben los leones.

—Bueno, eso no es problema porque yo no como carne.

—¡Ah! —exclamaron los demás animales, aliviados por no poder servirle de cena.

—No tenemos que andar kilómetros en busca de una charca para beber —dijo la cebra.

—Eso no es problema. Yo almaceno el agua en mi joroba y nunca tengo sed.

—¡Uh! —dijeron todos sorprendidos.

—No tenemos que preocuparnos de que los depredadores nos coman —informó la gacela.

—Eso no es problema. Mi piel es dura y mi cuerpo grande.

—Vivimos sin miedo a que los furtivos vengan a por nuestros colmillos —dijo el elefante.

—De donde yo vengo, no hay de eso. Nadie nos caza por nuestros cuernos.

—Y ¿de dónde vienes, si puede saberse? —preguntó el puercoespín.

—¿De la selva? —rugió el tigre.

—¿De los ríos profundos y embravecidos? —aventuró el cocodrilo.

—¿De un desierto abrasador? —propuso el camello.

—Nada de eso. Yo vengo de la imaginación.

—¿Imaginación? —preguntaron—. Nunca oímos hablar de ese lugar.

—¡Sois unos necios! —chilló la lechuza—. La imaginación puede ser como la sabana, la selva o un desierto; puede ser la profundidad del mar, la superficie de una estrella o todas esas cosas al mismo tiempo. La imaginación está en la cabeza de los niños y es un absoluto disparate, como nuestro amigo aquí presente.

—¡No soy ningún disparate!, soy un rinomedario. Y en la imaginación también hay brontodáctilos, perricerdos y flamegartos.

—¿Perricerdos? —Se asombró la pantera—. Y eso ¿a qué sabe?

—Pues a pollo, como todo lo demás— contestó el tigre.

—Vosotros veréis, pero los humanos ya no querrán hacernos fotos si hay perricerdos y flamegartos —sentenció la lechuza antes de volverse al agujero del árbol en que vivía.

Esto preocupó al resto de animales, que se reunieron lejos del rinomedario para debatir la situación y si estaban o no dispuestos a vivir con aquel animal tan extraño.

—La lechuza tiene razón, ¿dónde se ha visto un animal mitad rinoceronte, mitad dromedario? —dijo el león.

—A los niños les gustan las rayas de las cebras —intervino el ñu—. No creo que eso cambie.

—No sé yo —lloriqueó el hipopótamo—. Mirad lo que pasó cuando trajeron al puercoespín. A mí no me hicieron caso durante un mes entero. Me sentí muy solo.

—Es por la novedad, pero luego se les pasa. Siempre se les pasa. ¿Verdad? —dijo el avestruz poco convencida.

—Dejaremos que se quede un tiempo y, si no nos gusta, me lo como —ofreció el tigre, que ya se estaba relamiendo.

Cuando los humanos llegaron, solo querían hacerse fotos con el rinomedario, y así un día, y otro, y otro. Los niños corrían hacia el cercado del animal, ignorando al resto de habitantes del zoológico y los padres los seguían, fascinados por aquel bicho tan raro.

Pasadas dos semanas, los habitantes del zoo se reunieron de nuevo.

—Por más saltos que doy, nadie me hace caso— se quejó la gacela.

—Yo he aprendido acrobacias nuevas, pero no tengo público al que enseñárselas— dijo el mono.

—Rujo y rujo, me estoy quedando afónico y ningún niño me mira siquiera— contó el león.

—Entonces está decidido, me como al rinomedario— dijo el tigre pensando en lo rico que debía estar.

Pero los cuidadores se habían dado cuenta de los planes del tigre y, antes de que encontrara la forma de comérselo, devolvieron al rinomedario al lugar del que procedía, para que viviera tranquilo con los unicornios, los flamegartos, las esfinges y los hipogrifos.

Y es por eso, mis queridos niños, que para poder ver alguno de estos animales, debéis visitar el zoo de vuestra imaginación.

FIN

¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?

rainbow_pencil_avatar_by_shirokuro_chan

Si quieres, también puedes escuchar “Vecino nuevo” con la voz de Angie Bello Albelda

logoAngie

Santornem’hi Monrelat

108 comentarios el “Vecino nuevo

  1. Lihem ben Sayel
    07/10/2016

    ¡Es que me encantan vuestros cuentos! 😀

    Le gusta a 1 persona

  2. Pingback: Vecino nuevo – Ir de Compras Online

  3. Pingback: Vecino nuevo – Espacio de Arpon Files

  4. Arpon Files
    28/09/2016

    Simplemente hermoso. Mi niño interior lo leyó extasiado y releyó gustoso a pesar del molesto gatoperro que insistía en meterse al cuento. Un gran abrazo

    Le gusta a 2 personas

  5. Julie Sopetrán
    23/09/2016

    Uffff, casi ni tiempo para salir de zoo, por fin puedo leer el cuento que me lleva a esa realidad imaginada y como buena cabra que soy y no dejo de escalar montañas de palabras que deleitan mi fantasía pues después de leer y leer y sonreír y ser feliz con los personajes… pues a lo loco, aquí va mi especie de poema o no sé cómo llamarlo… Me ha encantado el cuento, la ilustración las palabras maravillosas. Os felicito. Y os aseguro que después de leer el cuento tuve la siguiente experiencia:

    Había una cabra loca
    en un risco acantilado
    que le gustaba el pescado
    y no sabía nadar…
    Un delfín enamorado
    de la cabra loca loca
    dio un salto sobre la roca
    y dejó junto a su boca
    un pez del fondo del mar.
    Yo lo pude presenciar
    volando, como gaviota…

    JS

    Le gusta a 2 personas

    • Martes de cuento
      23/09/2016

      😀 😀 😀 Ya sabes que en Isla Imaginada los relojes no son como los de aquí. Allí siempre es tarde, siempre es pronto o no existe el tiempo, así que no te preocupes 😉
      ¡Me ha encantado la poesía loca!, aunque a nuestra amiga Salmón, la autora del cuento, no sé yo si le hará mucha gracia eso de pescar peces para regalarlos a las cabras 😀 😀 Sea como sea, he disfrutado imaginando la escena. ¡Un abrazo, Julie! De cabra a cabra 😉

      Le gusta a 1 persona

    • A. Losa
      29/11/2016

      Qué poema más bonito.
      Gracias por tus palabras.

      Le gusta a 2 personas

  6. Óscar
    23/09/2016

    Qué gran tesoro la imaginación, y qué pena que (en líneas generales) se vaya degradando con el tiempo. Besitos Martes

    Le gusta a 2 personas

    • Martes de cuento
      23/09/2016

      Para eso tenemos los blogs, para «asaltar», de vez en cuando, el mundo de la imaginación y olvidarnos un poco de todo lo prosaico que nos acecha. ¡Un abrazo, Óscar! Te añoraba mucho 😉

      Le gusta a 1 persona

  7. Rukadecolores
    23/09/2016

    Toc,toc, toc….
    Por fin me puedo sentar en tu rinconcito para poder disfrutar de un bonito cuento. (Shhhhh… Cachorrito duerme a mi lado… Shhhh…)
    Gracias (Nona) Martes de cuento. 🙂
    La ilustración es hermosa
    Besicos de colorines colorados 😉

    Le gusta a 1 persona

  8. Carmen Cifuentes
    22/09/2016

    Me encanta la última frase!! El Zoo de la imaginación. Cuánto imaginamos en la infancia y lo más gracioso es que ahora nuestra imaginación se sostiene. No la perdamos!! Un beso.

    Le gusta a 2 personas

    • Martes de cuento
      23/09/2016

      Si perdemos la imaginación, perdemos parte de nuestra esencia como seres humanos completos. Es como perder la capacidad de amar, de perdonar… sin todo eso, no somos seres completos 😉

      Le gusta a 2 personas

    • A. Losa
      29/11/2016

      Eso es lo fundamental. No perder la imaginación, porque si lo hacemos nos volvemos unos adultos aburridos y malos, que no entienden ni a animales ni a niños y están todo el día amargados.

      Le gusta a 2 personas

  9. Maribel
    22/09/2016

    Que buen cuento, la imaginación es maravillosa que nadie nos la corte, feliz dia beeessssoooosssss

    Le gusta a 1 persona

  10. Pingback: Bitacoras.com

  11. magailustra
    21/09/2016

    Ese zoológico de la imaginación es infinito. Gracias por tan bello relato, nos vemos por allá, en el zoológico de imaginolandia.

    Le gusta a 2 personas

  12. edda diaz
    21/09/2016

    Un cuento delicioso como un tarro de dulce de leche ! Gracias Aurora e ilustrador y Martes de cuento!
    Comparto

    Le gusta a 2 personas

    • Martes de cuento
      22/09/2016

      ¡Ohhhh! ¡Qué rico el dulce, de leche! Me gusta muchísimo. Y tienes razón en que este cuento de Aurora es igual de dulce 🙂

      Me gusta

  13. Qamar
    21/09/2016

    Me encanta tu cuento de hoy. ¿Recuerdas aquel programa de los galiifantes y todo eso? Desde luego, de la diversidad siempre sale algo hermoso, como tu cuento.
    Un beso enorme.

    Le gusta a 2 personas

    • Martes de cuento
      21/09/2016

      🙂 Sí que lo recuerdo, aunque no sé si Aurora, la autora del cuento de esta semana los tenía en mente al escribirlo… ¡Me parece a mí que no! Al menos de forma consciente 😀 😀 😀

      Le gusta a 1 persona

    • A. Losa
      29/11/2016

      Jajaja. Pobres gallifantes, otros incomprendidos en un mundo sin imaginación.

      Le gusta a 1 persona

      • Martes de cuento
        30/11/2016

        😀 Si es que Realidad es una vieja bruja que disfruta fastidiando a la pobre Imaginación. ¡Ella solo quiere hacer cosas bonitas, pero no la dejan!

        Le gusta a 1 persona

Nos encanta que nos cuentes

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 20/09/2016 por en Cuento amigo y etiquetada con , , , , , .
A %d blogueros les gusta esto: