Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

El nabo gigante

Cuando los hombres aún dialogaban con los animales y con las plantas, hete aquí que, en un frío y verde paraje de Europa, vivía una pareja de ancianos campesinos que cuidaba con esmero su granja.

Los dos eran muy felices; comían lo que les proporcionaba la tierra y cuidaban de una vaca parda, dos cerditos rosados, tres gatos negros, cuatro gansos blancos, cinco gallinas rubias y seis ratones grises.

Un día de primavera, antes de que el sol saliera de la cama, el anciano se levantó y, mientras se desperezaba, olfateó la brisa que se colaba por la ventana abierta y se dijo: «¡Huele a primavera! ¡Ya es hora de plantar los vegetales!»

Se vistió, tomó sus aperos y se dirigió al huerto. Plantó patatas, guisantes y tomates. Acelgas, zanahorias y judías… Y en una esquina de la huerta, resguardada del viento, plantó una semilla de nabo que le habían regalado el día anterior en el mercado. Estaba feliz y contento y mientras golpeaba la tierra con su azada cantaba:

Nabo, nabito

ahora eres chiquito,

pero pronto crecerás

y grande te harás.

Cada día, el anciano regaba aquel nabo mientras le cantaba la canción y el nabo, al oírla, crecía y crecía, dulce y fuerte, hasta que se hizo muy grande.

En realidad, aquel nabo más que grande se hizo ¡enorme!

Pasó la primavera y llegó el verano y el viejecito empezó a cosechar sus hortalizas. Pero cuando llegó al nabo y quiso arrancarlo, no hubo manera.

Tiró y tiró de él, pero el nabo no se movió ni una pizca y tuvo que llamar a su esposa.

La vieja se puso detrás del viejo y tiró de él con todas sus fuerzas y el viejo tiró del nabo.

Tiraron una y otra vez, pero no pudieron arrancarlo.

Entonces, la vieja, llamó a la vaca parda.

La vaca parda tiró de la vieja con todas sus fuerzas, la vieja tiró del viejo y el viejo tiró del nabo.

Tiraron una y otra vez, pero no pudieron arrancarlo.

La vaca parda llamó a los dos cerditos rosados.

Los dos cerditos rosados tiraron de la vaca parda, la vaca parda tiró de la vieja, la vieja tiró del viejo y el viejo tiró del nabo.

Tiraron una y otra vez, pero no pudieron arrancarlo.

Al ver que era imposible moverlo, los dos cerditos rosados fueron a buscar a los tres gatos negros.

Los tres gatos negros tiraron de los dos cerditos rosados, los dos cerditos rosados tiraron de la vaca parda, la vaca parda tiró de la vieja, la vieja tiró del viejo y el viejo tiró del nabo.

Tiraron una y otra vez, pero no pudieron arrancarlo.

Después de un rato, los tres gatos negros corrieron a buscar a los cuatro gansos blancos.

Los cuatro gansos blancos tiraron de los tres gatos negros, los tres gatos negros tiraron de los dos cerditos rosados, los dos cerditos rosados tiraron de la vaca parda, la vaca parda tiró de la vieja, la vieja tiró del viejo y el viejo tiró del nabo.

Tiraron una y otra vez, pero no pudieron arrancarlo.

Sudorosos y cansados, los cuatro gansos blancos llamaron a las cinco gallinas rubias.

Las cinco gallinas rubias tiraron de los cuatro gansos blancos, los cuatro gansos blancos tiraron de los tres gatos negros, los tres gatos negros tiraron de los dos cerditos rosados, los dos cerditos rosados tiraron de la vaca parda, la vaca parda tiró de la vieja, la vieja tiró del viejo y el viejo tiró del nabo.

Tiraron una y otra vez, pero no pudieron arrancarlo.

Las cinco gallinas rubias, hasta las plumas de tanto estirar, convocaron a los seis ratones que vivían en el pajar.

Los seis ratones tiraron de las cinco gallinas rubias, las cinco gallinas rubias tiraron de los cuatro gansos blancos, los cuatro gansos blancos tiraron de los tres gatos negros, los tres gatos negros tiraron de los dos cerditos rosados, los dos cerditos rosados tiraron de la vaca parda, la vaca parda tiró de la vieja, la vieja tiró del viejo y el viejo tiró del nabo.

Tiraron una y otra vez con todas sus fuerzas y siguieron tirando y tirando y…

¡Por fin!, entre todos, consiguieron arrancar aquel enorme nabo.

Pero…

¡Pataplof!

De tanto y tanto tirar, el viejo se cayó sobre la vieja; la vieja se cayó sobre la vaca parda; la vaca parda, sobre los dos cerditos rosados; los dos cerditos rosados, sobre los tres gatos negros; los tres gatos negros, sobre los cuatro gansos blancos; los cuatro gansos blancos, sobre las cinco gallinas rubias; las cinco gallinas rubias, sobre los seis ratones y encima de todos ellos… ¡Se cayó el nabo!

¡Y qué nabo, señoras y señores! ¡Era enorme! Suerte que nadie se hizo daño.

Cuando por fin pudieron salir de debajo de aquel formidable nabo, cocinaron una rica sopa y salió tanta, que hubo suficiente para el viejo, para la vieja, para la vaca parda, para los dos cerditos rosados, para los tres gatos negros, para los cuatro gansos blancos, para las cinco gallinas rubias, y ¡hasta los seis ratones grises se hartaron!

Y tantísima sopa de nabo sobró, que mañana nos han invitado a ti y a mí a cenar con ellos.

FIN

¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?

rainbow_pencil_avatar_by_shirokuro_chan

Si quieres, también puedes escuchar “El nabo gigante” con la voz de Angie Bello Albelda

logoAngie

Santornem’hi Monrelat

83 comentarios el “El nabo gigante

  1. Pingback: Merluza en salsa de curry | Picoteandoideas

  2. Óscar
    23/09/2016

    Un poco más y tiene que ir toda isla imaginada a tirar del nabo. Supongo que será porque llego unas semanas tarde, pero no me llegó sopa… Besitos

    Le gusta a 1 persona

  3. A. Losa
    16/09/2016

    Umm, sopa de nabo para cenar. Me gusta la idea, y más la compañía. Precioso cuento.

    Le gusta a 1 persona

  4. eldiariodesensi
    09/09/2016

    Me encanta el cuento, es como esas canciones que tienes que ir repitiéndolo todo desde el principio y cada vez hay un elemento más. Ejercita la mente y es divertido imaginarse a tanta gente tirando de un nabo.😀

    Le gusta a 2 personas

    • Martes de cuento
      10/09/2016

      🙂 Este es quizá un cuento adecuado para niños muy pequeños, pero a mí también me fascina esa repetición y ese ir sumando personajes a la cadena. Al final, la lección que nos da es que si nos unimos somos capaces de lo que sea 😉
      ¡Un abrazo, Sensi! ¡No sabes cómo añoraba tus comentarios!

      Le gusta a 1 persona

  5. vanrapcocinillas
    07/09/2016

    Una forma deliciosa de enseñar a los niños que la especie humana es gragaria, y que esa característica se enriquece con colaboración, muchas metas estáan a su alcance.

    Salud y gracias, a ti Martes, y a Ivó

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      07/09/2016

      🙂 Tú, a bordo de un barco, seguro que sabes muy bien que sin la colaboración nada es posible 😉 Espero poder subir en breve un cuento que encontré hace poco sobre un barco. Cuando lo leí, me acordé de ti 😉

      Le gusta a 1 persona

  6. edda diaz
    07/09/2016

    Una ternurita de cuento on una ilustracion preciosa , se lee sonriendo, como debe ser
    Comparto en face

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      07/09/2016

      🙂 Si que es tierna, sí la historia y de la ilustración… ¿qué te diremos? Ivó la hizo especialmente para nosotros y, al verla, nos enamoró. ¡Si vieras el original! Está hecho con acuarela y es aún más bonito 😉

      Me gusta

  7. Me ha encantado tanto el cuento como la ilustración que me parece una obra de arte…y por añadir un beneficio mas de este tipo de cuentos con estructura repetitiva y en cadena, son muy buenos para asociar parabras en niños con dificultad en el habla, les ayuda en el desarrollo del lenguaje

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      07/09/2016

      🙂 Además de lo que señalas, también sirve en los más pequeños para enseñarles los números, los colores y, por descontado, algo de agricultura y algo de la vida en las granjas. ¡Si es que los cuentos son un recurso fenomenal! Precisamente hemos puesto en marcha una nueva sección, «Lluvia de ideas», para aprovechar ese potencial

      Me gusta

  8. davidrubios
    06/09/2016

    Delicioso cuento de solidaridad y trabajo para el bien común. He de reconocer que me ha pasado como a otro de los comentaristas y me ha costado dejar de lado mi perturbada mente, je, je,je… Saludos!

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      07/09/2016

      😀 😀 😀 Las palabras, a veces, se llenan de connotaciones que son difíciles de olvidar. Lo importante es que el mensaje de solidaridad queda intacto. ¡Gracias por tu aportación, David! 😉

      Le gusta a 1 persona

  9. christianmolinacom
    06/09/2016

    Un cuento realmente divertido y “nabideño” 😂😂😂

    Le gusta a 1 persona

Nos encanta que nos cuentes

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 06/09/2016 por en Cuento clásico y etiquetada con , , , , , , , , , .
A %d blogueros les gusta esto: