Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

La princesa y el guisante

Érase una vez un Príncipe que quería casarse con una Princesa, pero tenía que ser una princesa de verdad. Recorrió el mundo entero en su busca, pero allá adonde se dirigiera, todas las que encontraba tenían algún «pero». Cierto es que se topó con muchas princesas, ¡a montones! Altas y bajas. Listas y tontas. Feas y guapas. Simpáticas y antipáticas. De hecho encontró princesas para dar y tomar. Mas nunca lograba tener la completa seguridad de que fueran auténticas aristócratas, ya que siempre encontraba alguna cosilla que le parecía sospechosa.

Al fin, un poco decepcionado a causa de su infructuosa búsqueda, regresó a su casa triste y cabizbajo, pues había partido con la esperanza de hallar una auténtica princesa que algún día reinara junto a él.

Ya hacía más de un mes que el príncipe había regresado a casa, cuando una noche estalló una terrible tormenta. Rayos y truenos se sucedían sin interrupción, el viento huracanado aullaba como un lobo y una lluvia torrencial azotaba sin piedad los cristales de las ventanas, ¡era terrible!; hacía un tiempo espantoso. De pronto, alguien llamó a la puerta del palacio y el anciano Rey acudió a abrir.

Parada ante la puerta había una muchacha; pero ¡cielos!, ¡Tenía una facha horrible! Empapada y con los vestidos chorreando. ¡Cómo se había quedado por culpa de aquella lluvia y el mal tiempo! El agua que caía sobre ella se metía dentro de sus zapatos; le entraba por la punta y le salía por el talón. Pero aun así, ella no dejaba de afirmar que era una auténtica princesa y que había perdido a su séquito en medio de aquella tempestad.

«Pronto lo sabremos», pensó para sí la anciana Reina y sin pronunciar ni una sola palabra, se dirigió al dormitorio de los invitados, puso un guisante en la cama y amontonó encima veinte colchones, y encima de estos, puso otros tantos edredones.

Acto seguido, condujeron allí a la recién llegada y le dijeron que en esa cama debía dormir.

Al día siguiente, cuando la princesa se levantó, le preguntaron qué tal había dormido.

—¡Oh, mal! ¡Muy mal!  —exclamó—. Casi no he podido pegar ojo en toda la noche. ¡A saber qué habría en esa cama! ¡Pase la noche acostada sobre algo tan duro, que me he levantado esta mañana llena de cardenales! ¡Ha sido algo ciertamente espantoso!

Así fue cómo supieron que se trataba de una princesa de verdad, porque a pesar de dormir sobre veinte colchones y otros tantos edredones, su sangre era tan azul que había notado el bulto del guisante en su espalda. Nadie, a no ser que se trate de una princesa de las de verdad, puede ser tan sensible.

El príncipe, entonces, le pidió matrimonio, pues ahora ya estaba completamente convencido de que aquella joven era una auténtica princesa.

El guisante fue traslado al Museo Real, donde aún sigue, si es que nadie se lo ha llevado.

Como habréis podido comprobar al leerla, ¡esta sí que es una historia verdadera!

FIN

¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?

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Si quieres, también puedes escuchar “La princesa y el guisante” con la voz de Angie Bello Albelda

logoAngie

Santornem’hi Monrelat

70 comentarios el “La princesa y el guisante

  1. srajumbo
    29/01/2016

    Yo no puedo ser más plebeya porque me duermo incluso sobre grava! Cuando hay sueño, hay sueño ajaja.

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    • Martes de cuento
      30/01/2016

      😀 😀 😀 Las princesas de los cuentos son tan delicadas que es difícil que las simples mortales, con el ajetreo que llevamos, podamos estar a su altura 😉

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  2. Maribel
    28/01/2016

    Si que me acuerdo de leer este cuento e imaginarme a la princesa super delicada durmiendo entre edredones jeje, besitoss

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  3. Julie Sopetrán
    20/01/2016

    Bueno, el hecho de poner algo tan pequeño bajo tal cantidad de colchones… Ya resulta como un esperpento, pero eso es lo bueno, lo cómico y lo grotesco del cuento. Yo simpatizo con la princesita, en algo se tiene que notar que es diferente y que su percepción es exquisita… :))) Yo recuerdo una vez cuando era niña que pusimos garbanzos debajo de las sábanas a una amiga para gastarle una broma
    y casi nos mata, claro. Pero en este cuento hasta el guisante tiene personalidad. ¿O no? Porque seguro que ni se aplastó… Me ha parecido genial.
    Incluso preciosa la ilustración.
    Y bueno ahí va mi premio convertido en ovillejo.

    ¿Qué le espera a la Princesa?
    Sorpresa
    ¿Quién probará su talante?
    Guisante
    ¿Qué evidenciará su fama?
    La cama

    Pero resulta un gran drama
    dormir en veinte colchones;
    y aguantar todos los sones…
    ¡Sorpresa! Guisante en cama.

    JS

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    • Martes de cuento
      21/01/2016

      😀 😀 El guisante no solo no se aplastó, sino que sigue en el museo real 😉
      ¡Qué arte el tuyo, Julie! Si hacer poesía cotizara en bolsa, cerraría cada día con ganancias el Dow Jones gracias a tu imaginación 😉

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      • Julie Sopetrán
        21/01/2016

        Bueno mi índice bursátil está por los suelos… Pero no, la imaginación está en subida, me alimento de guisantes de museos que no es poco… :)))) Un beso. Feliz jueves!!!

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  4. lostalleresdenatalia
    20/01/2016

    Es uno de los primeros cuentos que recuerdo de mi infancia. Tiene muchas enseñanzas, pero me hace gracia porque ahora ya de mayor me doy cuenta de que algunas madres con sus hijos son tremendas. Vamos que no les vale cualquier novia para su hijo; son capaces hasta de poner un guisante a ver si lo notan. Jjajajajaajja.
    Tiene mucho encanto este cuento y una vena cómica. Gracias!!!!

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    • Martes de cuento
      20/01/2016

      La vena cómica es una de las mejores cualidades de este cuento y es verdad que hay padres y madres que son de armas tomar y para compartir la vida de sus retoños esperan a la persona perfecta. ¡Ay!, si supieran que la perfección no existe y que lo de verdad importante es tener cerca a una persona que te quiera tal como eres, con defectos y cualidades… ¡incluido dormir sobre un guisante sin notarlo! 😀 😀 😀 ¡Un abrazo, Natalia!

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  5. Gema Albornoz
    20/01/2016

    Es uno de mis cuentos favoritos. 🙂

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    • Martes de cuento
      20/01/2016

      😉 Tiene un no se qué que lo hace muy especial. Te guste o no la protagonista, el cuento respira un ambiente que consigue que entres en la historia. Los buenos cuentos son inmortales 😉

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      • Gema Albornoz
        20/01/2016

        Es cierto. Princesa o no. Es una historia con encanto.
        Además, en este rincón encuentran un buen lugar para hacerse más inmortales. 😉

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        • Martes de cuento
          20/01/2016

          🙂 Esa es la intención, Gema; construir una cajita temporal para ir guardando los cuentos que vamos rescatando de aquí y de allí. Hoy, cuando hay más literatura que nunca, también creemos que es más necesario que nunca recopilar aquellos cuentos que para nosotros, y esperamos que para muchos de vosotros también, son especiales 😉

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  6. eldiariodesensi
    19/01/2016

    Siempre me cayó un poco mal esta princesa, demasiado delicada para mi gusto. No quiero ni pensar lo que deberá sufrir cuando se le meta una piedrecita en el zapato, o una semilla de fresa entre los dientes o se pinche con una astilla. Vamos, que la mujer debe vivir en una plena tortura.
    Echándole imaginación, puede que además fuera fuerte como un roble e intrépida.😀

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    • Martes de cuento
      20/01/2016

      😀 😀 Es lo que tienen las princesas, Sensi, que de tan finas se pasan. Contaba un poco más abajo que esta no es de las más sensibles de Isla Imaginada, y que hay algunas a las que les han tenido que construir un recipiente de cristal a medida para que puedan moverse sin peligro. Así, si el cristal se rompe, saben que algo peligroso puede sucederle a la princesa.
      No obstante, también hay alguna princesa que renuncia a serlo porque le aburre soberanamente ese papel y entonces les pide a las brujas de su reino un elixir mágico para fortalecerse y correr aventuras 😉

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  7. Mis pies zambos
    19/01/2016

    Precioso… Este cuento siempre me ha gustado mucho 🙂

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    • Martes de cuento
      20/01/2016

      Nos alegra haber acertado con la elección de esta semana 🙂
      Este es uno de los relatos más famosos de Andersen y uno de los más tiernos que escribió este autor, que solía tener la manía de maltratar un poco a sus personajes 😉 ¡Gracias por visitarnos! Un abrazo grande 😉

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  8. Edda Diaz
    19/01/2016

    Pues si que es delicada la princesa! No conocia el cuento y lo he disfrutado tantisimo
    Lo comparto en mi face asi lo disfrutan mas y mas
    Un abrazo Mar

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    • Martes de cuento
      20/01/2016

      ¡Edda, no me lo puedo creer! ¿De verdad que no conocías a esta princesita? ¡Tu infancia hubiera sido muy otra si te hubieras topado con ella 😀 😀 Pero como dicen que nunca es tarde si la dicha es buena, nos alegramos infinito de haberte hecho llegar esta historia. ¡Un beso kilométrico! Muchas gracias por hacer volar tan lejos nuestros cuentos 🙂

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Esta entrada fue publicada en 19/01/2016 por en Cuento clásico y etiquetada con , , , , , , , .
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