Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

Tomás Tomasevich

Hace mucho tiempo, vivía en una aldea rusa un pobre campesino llamado Tomás Tomasevich. A trabajador no había quien lo ganara, pero a chulo y fanfarrón todavía menos.

Un día, como cada mañana, se dirigió al campo a labrar con su yegua, un jamelgo tan escuálido que apenas podía con el arado. Estaban en plena labor cuando, atraídos por el sudor de ambos, acudieron verdaderos enjambres de tábanos y mosquitos, que los acribillaron a picaduras.

Para librarse de los molestos insectos que se los estaban comiendo vivos, Tomás sacudió con fuerza en el aire un haz de ramas secas, y tábanos y mosquitos cayeron a puñados. El campesino quiso saber a cuántos había matado y contó siete tábanos, pero de mosquitos había tantos, que fue incapaz de contarlos y, entonces, con cara de satisfacción exclamó:

—¡He hecho algo grande! ¡He matado de un solo golpe siete tábanos y a incontables mosquitos! ¿Quién dirá que no soy un gran guerrero? Ahora mismo dejo de arar y, en adelante, buscaré aventuras.

Arrojó lejos la hoz, se ciñó la alforja, colgó de su cinto la guadaña y montado en su escuálida yegua, emprendió el camino en busca de lances.

Hacía ya un día que cabalgaba, cuando llegó a un cruce de caminos señalizado con un poste de madera. Como en aquel poste los más famosos héroes que por allí pasaban dejaban inscrito su nombre, él no quiso ser menos y, antes de seguir su camino, talló en la madera:

«El valiente Tomás, el que mató de un solo golpe a siete de los grandes y a incontables de los pequeños, pasó por aquí».

Poco se había alejado, cuando dos jóvenes campeones en busca de aventuras acertaron a pasar por allí y al leer la inscripción se preguntaron:

—¿Quién será este héroe desconocido? No hemos oído hablar de su brioso corcel, ni tampoco tenemos noticia de sus hazañas.

Picaron espuelas y no tardaron en dar alcance a Tomás, a cuya vista quedaron sorprendidos.

—¿Pero qué rocín monta ese hombre? —exclamaron—. ¡Si no es más que un jamelgo trasijado! ¿Querrá eso decir que su fuerza no estriba en el caballo sino en el propio caballero?

Convencidos de ello, se acercaron a Tomás y lo saludaron respetuosamente:

—¡Que tengas un bien día, caballero!

Sorprendido, Tomás preguntó:

—Y vosotros, ¿quiénes sois?

—Somos Alexandra Ivanovich e Iván Alexandrovich y estaríamos orgullosos de seguirte en tus aventuras.

—Bien, si tal es vuestro deseo, seguidme.

Llegaron juntos a los dominios del Zar y en los prados reales levantaron sus tiendas para descansar y dejaron que sus caballos paciesen libremente.

Al percatarse de la intrusión, el Zar mandó a su infantería con la orden de expulsar a los forasteros, pero al verlos acercarse, Alexandra Ivanovich e Iván Alexandrovich preguntaron a Tomás:

—¿Quieres pararles tú los pies o vamos nosotros?

—¿De verdad pensáis que voy a ensuciarme las manos luchando contra esa basura? Anda tú, Iván Alexandrovich y dales una lección.

Iván Alexandrovich, montado en su brioso corcel, cargó contra la infantería del Zar y los exterminó sin dejar a uno en pie.

Enfurecido el Zar, reunió a la caballería y ordenó a sus capitanes que expulsaran de su vedado a los forasteros.

El ejército del Zar ya avanzaba al son de trompetas, levantando nubes de polvo, cuando, de nuevo, Alexandra Ivanovich e Iván Alexandrovich se acercaron a Tomás y le preguntaron:

—¿Quieres pararles tú los pies o vamos nosotros?

Tomás que estaba haciendo la siesta, ni siquiera se giró para responder:

—¿De verdad os figuráis que voy a ensuciarme las manos luchando contra esa basura? Ve tú, Alexandra Ivanovich, y enséñales cómo pelamos. Yo te observaré desde aquí para comprobar si tienes el valor que aparentas.

Alexandra cayó como un huracán sobre las huestes del Zar. Derribó jinetes a diestro y siniestro y al ver los capitanes que era imposible impedirlo, mandaron tocar retirada y buscaron refugio en la ciudad. Uno de ellos, dirigiéndose a Alexandra, inquirió: “Dinos, invencible campeona, cómo te llamas y qué nos exiges a cambio de abandonar nuestra tierra.”

—¡No es a mí a quien debéis preguntar! —contestó Alexandra—. No soy más que una subordinada y hago lo que me manda el famoso campeón Tomás Tomasevich. Con él habéis de tratar, que os perdonará si quiere; y si no quiere, arrasará vuestro reino.

El Zar, informado de estas palabras, envió a Tomás los más ricos presentes con el ruego de que fuera a vivir a la corte real y prestara su ayuda en la guerra contra el Emperador de la China. «Si logras derrotarlo —le dijo— después de mi muerte, serás tú el Zar».

Aceptó Tomás la invitación y seguido de sus dos ayudantes se dirigió al palacio real, donde los agasajaron con una suculenta cena.

Aún no habían terminado los exquisitos manjares, cuando llegó un mensajero con una misiva del Emperador de la China en la que exigía todo el reino.

—Decid a vuestro Emperador —replicó el Zar— que se marche, porque ya no le temo, que ahora me protege Tomás Tomasevich, capaz de matar a siete de los grandes de un golpe y a un sinnúmero de los pequeños.

En pocas horas, la ciudad del Zar estuvo sitiada por el ejército chino, innumerable como la arena del mar. El Emperador de la China mandó un nuevo mensaje al Zar:

—Para evitar derramar sangre, manda a Tomás Tomasevich para que luche cuerpo a cuerpo contra mi campeón invencible. Si gana tu héroe, tú serás el soberano y yo te pagaré tributo, pero si gana el mío, tú me pagarás tributo a mí.

Aceptado el reto, Tomás no tuvo más remedio que salir a pelear. Montó su yegua y sin más armadura que su sayo, ni más armas que su guadaña, se dirigió al campo de batalla a trote ligero.

Entretanto, el Emperador de la China, que había armado a su campeón hasta los dientes, le advirtió:

—Escucha lo que te digo y no olvides mis palabras. Cuando un campeón ruso no puede vencer por la fuerza, recurre a la astucia, así que ten cuidado y si no presenta batalla tú no luches y limítate a hacer todo lo que haga él.

Los dos campeones salieron a campo abierto. Tomás vio como el chino se le acercaba, enorme como una montaña y cubierto con una armadura como si fuera una tortuga en su concha, de manera que apenas podía moverse. Tomás bajó de la yegua, se sentó en una piedra y se puso a afilar su guadaña. Al ver esto, el chino saltó de su caballo, lo ató a un árbol y se puso a amolar también su espada.

Al terminar Tomás se acercó y le dijo al chino:

—Como valientes héroes que somos y antes de asestarnos el primer golpe, tenemos que saludarnos, tal y como es costumbre en mi país.

Dicho esto se inclinó profundamente ante el chino. «¡Ajá! —pensó éste—. Este héroe es muy astuto, pero su estratagema no le valdrá, porque yo me inclinaré aún más profundamente que él».

Y si el ruso se había inclinado hasta la cintura, el chino se inclinó hasta el suelo y como tardó tanto en levantarse por lo mucho que le pesaba la armadura, Tomás blandió su guadaña y de un tajo le cortó la cabeza. Hecho esto, cogió su espada y montó sobre el corcel del chino que estaba atado a un árbol, pero como no sabía montar un animal tan brioso, se agarró como pudo a las crines. El fogoso animal, asustado, empezó a tirar y a forcejear al sentir que le tiraban del pelo y, arrancando el árbol de cuajo, emprendió veloz carrera hacia donde estaba el ejército chino, arrastrando el tronco tras de sí.

Tomás Tomasevich, aterrorizado, gritaba: «¡Socorro! ¡Socorro!» Pero el ejército chino, muerto de miedo, entendió: «¡Corred!, ¡Corred!», y así lo hicieron, como alma que lleva el diablo, sin mirar atrás. Pero el veloz caballo los alcanzó y se abrió paso entre ellos, derribando con el árbol a cuantos encontraba a su paso y cambiando a cada momento de dirección, fue dejando el campo sembrado de soldados.

Antes de desaparecer por completo, los chinos juraron que no volverían jamás a retar a aquel hombre terrible, algo que secretamente agradeció Tomás.

Montado en su yegua, volvió a la ciudad, donde lo esperaba la corte entera, llena de admiración por el arrojo y valor demostrados. Celebraron su victoria con banquetes y festejos durante un mes entero.

Yo estuve allí y fui testigo de todo lo que os he contado y, si aún vive, ahora debe de ser ya Zar.

FIN

¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?

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Si quieres, también puedes escuchar “Tomás Tomasevich” con la voz de Angie Bello Albelda

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Santornem’hi Monrelat

55 comentarios el “Tomás Tomasevich

  1. He pasado un ratito muy agradable leyendo este cuento. Hay gente como Tomás, con mucho morro y suerte en la vida.
    Un abrazo Martes

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    • Martes de cuento
      10/09/2015

      ¡Y tanto, Marisa! En la actualidad es más frecuente de lo que pensamos aprovecharse de los talentos ajenos para ganar dinero. El morro, como tú dices, está a la orden del día en algunos sectores. Sin ir muy lejos, yo conozco un caso 😉

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  2. Agua con limon
    09/09/2015

    Moraleja: vemos siempre lo que queremos ver y las gafas del miedo normalmente, lo distorsionan todo.

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    • Martes de cuento
      10/09/2015

      Tienes toda la razón. Hace ya un tiempo leí la expresión “pedagogía del miedo”, usada frecuentemente en todos los niveles. Por desgracias, el temor siempre ha sido utilizado para controlar la conducta de las personas. A los pequeños se os asusta con el coco, a los mayores con el “malo” de turno.

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  3. Veronica
    08/09/2015

    A riesgo de sonar sentenciosa (bueno, un poquito sí): El mejor acicate para la valentía ‘es no tener alternativas’.
    Tomás T. es un héroe porque su fama lo precede. 😉
    Un abrazo de martes y besos de cuentos.

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    • Martes de cuento
      09/09/2015

      😀 😀 En mi pueblo dicen que “A la fuerza ahorcan”, y Tomás no tuvo otro remedio que poner en marcha su ingenio para salir del apuro en que su chulería lo había colocado.
      Y no sonaste sentenciosa (bueno, un poquito sí) 😀 😀 😀 ¡¡Pero nos encanta!!

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  4. Por cierto martes, me encanta la ilustración, ese pelo en pecho, ese gesto chulesco, creo que lo representa a la perfección. Me recuerda al humorista Dani Rovira, aunque Rovira me cae bien y este Tomás se pasa de listo.

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  5. Toni
    08/09/2015

    Este Tomás parece un político!
    Gracias por otro martes impagable 🙂

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  6. Rosa Ave Fénix
    08/09/2015

    Es que eres más que estupenda!!!!! Todos tus cuentos, ademas de ser amenos e instructivos, nos hacen cavilar bastante. Bien, de “esos” que no hacen nada pero se han ganado popularidad (digamos políticos), hablan mucho de sus victorias, pero dentro de esas victorias… no hay nada. Otro punto para considerar es que a veces es más importante ser listo que inteligente… hay un refrán antiguo que dice “cria buena fama y vete a la cama”. Hasta el martes!!!!!!

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    • Martes de cuento
      08/09/2015

      😀 😀 😀 Ese refrán encaja a la perfección, Rosa. Puedes ser muy malo, pero si has sabido crear fama en lo que haces y los demás se lo creen, tienes la vida solucionada.
      ¡Un abrazo!

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  7. Maribel
    08/09/2015

    Que buen cuento, estos personajes casi siempre salen inmunes, felicidades guapa, que tengas una feliz semana xDD

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  8. Regreso de nuevo con ánimos renovados y el placer de disfrutar de vuestros martes de cuento. Hay una característica muy común en la mayoría de los relatos infantiles: la astucia, y a mi me parece que Tomás sobrevivió a todo tipo de mosquitos, moscas y moscardones gracias a ello. Depende de como se mire, puede ser una virtud.
    Muchas gracias y un fuerte abrazo.

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    • Martes de cuento
      08/09/2015

      ¡¡Isabel!! Lo que te echábamos de menos a ti y a tus bichitos 🙂 ¡Feliz regreso!
      Los cuentos deben exagerar lo bueno y lo malo para que sean comprensibles y, en este caso es, sin duda, la astucia y no la fuerza lo que hace de Tomás un triunfador.

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  9. christianmolinacom
    08/09/2015

    He empezado a leer, y me he reído. He continuado leyendo y me he reído, sobremanera!. He acabado de leer, y seguía riendo, hasta que he pensado (eso que se hace como el Colidionador de Partículas, pero con neuronas), he vuelto a pensar y repensar (todos vuestros cuentos hacen pensar un montón) que todos conocemos a uno ( o dos, o tres) Tomasevich. Son como setitas que crecen en la sombra durante todo el año.
    Cómo disfruto con vuestros cuentos!!!!!

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    • Martes de cuento
      08/09/2015

      Como dices, de Tomasevich hay de humanos a montones, de los que a costa del esfuerzo ajeno se ponen medallas y vivien del cuento. Y Tomasevich también hay en forma de productos, que venden maravillas y al final resultan ser un fraude 😉
      Pero, además del contenido, lo más importante es disfrutar con la lectura, reír y pasar un ratito agradable 🙂 ¡Un abrazo!

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  10. evavill
    08/09/2015

    Si lo lee algún chino no sé si le gustará mucho este cuento…un listillo Tomás Tomasevich, con suerte, eso sí. Me temo que en más de un gobierno se esconde algún que otro Tomás.

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    • Martes de cuento
      08/09/2015

      😀 😀 En los gobiernos, en las empresas, en el día a día, en las editoriales… Hay muchos que saben “gestionar” para que la labor la hagan otros mientras se ponen ellos las medallas y de los que solemos decir que han nacido con estrella. Otros nacen estrellados 😉

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      • evavill
        08/09/2015

        En la vida, en general 🙂

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        • Martes de cuento
          08/09/2015

          En esta ocasión, tu también has sido agraciada por una “estrellita”
          Por cierto, Eva, cuando puedas, envíame un mail con una dirección de envío porque el premio del segundo aniversario es para ti 😉 ¡Felicidades!

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  11. No hay nada como crear fama y echarse a dormir. Eso sí, cuando te crees fama, omite detalles tan insignificantes como tábanos y mosquitos. 🙂

    Más que nada porque el tuit sería demasiado largo 🙂 🙂 🙂

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    • Martes de cuento
      08/09/2015

      😀 😀 Sin duda que a este Tomás le sale muy bien lo de “vivir del cuento”. ¿Será pariente del sapo?

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  12. dtradiciorece
    08/09/2015

    Qué grande Tomás!! Pero bueno, al final vence el solo al ejercito chino. Un saludo.

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  13. lamariposavioleta
    08/09/2015

    Menos mal que pasó por este rincón Oscar 69, que expresó multiples sentidos al cuento de hoy.
    Cuandol paro de llorar por fuera, normalmente sigo llorando por dentro. En ese estado, no puedo pensar con extrema lucidez, lo reconozco, termino teniendo una lectura superficial de cualquier texto o cuestión que tenga en las propias tinieblas de mi mente.

    Mi intuición se opaca sobremanera y mi inteligencia, mi manera lógica de razonar termina insinuandome ver sombra donde hay luz, luz donde hay sombra. En estos casos, termino en medio de una confusión cognitiva, de corte semiótico, semiológico, neurolinguistico.

    Procuraré no hacer “los deberes obedientemente de aquellos que reglan nuestras vidas, fragmentandonos, dividiendonos, separandonos a como de lugar, haciendome desconfiar de todo, de todos. Soy consciente, que si hiciera eso, terminaría viendo el mundo con los ojos de los amos que reglan este mundo injustamente, inequitativamente, de manera cruel y siniestra, donde una minoría parasita a una vasta mayoría ignorante y esclava inconsciente.

    Paradogicamente, terminaría siendo la esclava mas inconsciente, creyendo interna y equivocadamente consciente

    ¿No les parece?

    Porque si termino viendo el mundo conocido y desconocido por mi misma, con los ojos indolentes, desalmados, fríos, desconfiados de los amos, estaría cercenando yo misma mis alas, estaria yo misma cortando mis propias alas para volar y respirar, para amar, para vivir amando.

    Y justamente eso es lo que ellos quieren y necesitan: “Divide y reinarás”.

    Dividirnos a los despiertos, dividirnos, separarnos, enemistarnos, hacernos desconfiar unos de otros, a como de lugar.

    SOMOS INVENCIBLES. Ellos lo saben, saben el PODER que llevamos dentro. Por eso por todos los medios, de todas las maneras posibles estimulan el DESAMOR entre los HOMBRES.

    ELLOS le temen al MAGO BLANCO, le temen, saben su INFINITO PODER, su MAGIA PRODIGIOSA Y VERDADERAMENTE MARAVILLOSA. Ellos saben el PODER QUE GENERA EL AMOR:

    ABUNDANCIA, LIBERTAD, CONCIENCIA, INTELIGENCIA SUPERIOR, INTUICION AGUDIZADA, FELICIDAD EXTREMA E INAGOTABLE, CONFIANZA, FRATERNIDAD, UNIÓN, SOLIDARIDAD, AYUDA, GENEROSIDAD, PAZ.

    Estaría haciendo los deberes de esa clase elite parásita oligárca que legitima su poder, manipulandonos, dividiendonos, gobernando bajo el dominio, capricho y control de sus propios egos alterados.

    En definitiva, sería su mejor esclava, la mas inteligente a su servicio, sin darme cuenta de como su pensamiento ha teñido mi propia alma, que ya no mira con sus propios ojos, sino que tiene las gafas de los amos para que yo vea enemigos donde solo hay potenciales amigos, leales y nobles en esencia.

    En forma inconsciente, obediente, fehaciente y eficientemente, estaría maximizando su propio beneficio, porque estaria desalineando mi propia inteligencia racional con mi intuicion y corazón.

    Por esta razón, procuraré no desconfiar de aquellas fuentes de energía que me han entregado por tanto tiempo creatividad maravillosa, amor manifiesto con prodigio singular y atesorable, conocimiento ancestral memorable, sabiduría espiritual, suma felicidad y paz para mi alma.

    Muchas Gracias por este cuento que da para pensar en silencio y en voz alta. Repito no lo haré hoy, por las razones expuestas aquí.

    Sigo pendiente de TÍ, sigo pendiente de cada cuento, de cada uno de tus posts tan maravillosos y tan aleccionadores que invitan a pensar largo y tendido.

    No pude comentar en “¿Quien ha escrito e ilustrado este cuento?”

    ¿Quien otra sino TÚ, mi querida y tan respetada por mi, Martes de Cuento?

    ¿Quien otra sino TÚ. lo podría haber hecho tan magistral e inteligentemente?

    ¿Qué duda cabe?

    Pat

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    • lamariposavioleta
      08/09/2015

      Lo que te digo me lo digo a mi misma, te lo digo a TI, que eres una trabajadora inagotablemente creativa y maravillosa, Martes de Cuento, se lo digo a tus fieles seguidores también, entre los cuales me incluyo libremente.

      Cuida tus biorritmos, cuidalos por favor.

      Es lo mas importante para TI, para Mí, para TODOS.

      Pat

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      • Martes de cuento
        08/09/2015

        Seguiremos tu consejo, Pat. ¡Un abrazo enorme!

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        • lamariposavioleta
          08/09/2015

          Pero no mi ejemplo. No he ido a dormir aun, estaba procurando hacerlo pero de pronto tuve imagos, imagenes mentales que me desvelaron, que me hicieron levantarme nuevamente de pronto de la cama y encender nuevamente la computadora.

          Vere si puedo dar mejor el ejemplo para ayudar mas, para aconsejar mas desde la propia experiencia.

          Lo mejor para ti, Martes de Cuento, lo mejor para ti.

          Mis deseos mas hermosos para ti.

          Gracias por todo, abrazo incluido y de vuelta para ti, cálido y sincero.

          Pat

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    • Martes de cuento
      08/09/2015

      ¡Ay, Pat, nos sabe muy mal saber que no estás pasando un buen momento. ¡Ánimo! Lee el cuento solo para pasar un buen rato e intenta reír con él.
      La lectura no siempre tiene que aportarnos una reflexión, en ocasiones con disfrutar y hacernos volar con la imaginación tenemos suficiente. La lectura superficial nos ayuda también porque es un bálsamo momentáneo para nuestra alma 😉
      Nunca debes tomarla como una obligación, sino disfrutarla relajadamente y si vienen ideas a la mente a partir de ella, estará muy bien y sino vienen, también estará muy bien.
      En cuanto a tu comentario sobre el apartado “¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?” ya está solventado y ahora ya se puede comentar.
      Un abrazo y gracias por visitarnos y aportarnos tu punto de vista, querida Pat.

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  14. magailustra
    08/09/2015

    La historia es emocionante y a la vez divertida. Agradecido por el buen rato. Un gran abrazo.

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    • Martes de cuento
      08/09/2015

      🙂 Leer y divertirse es lo que queremos que hagáis en nuestro espacio, así que gracias por pasarte a leer el cuento, comentarlo y pintarnos una gran sonrisa de martes. ¡Un abrazo!

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  15. Oscar
    08/09/2015

    He querido hacer las mismas lecturas que hizo Sensi el martes pasado, pero me resulta imposible. Ella lo hace mucho mejor, en estos cuentos con múltiples moralejas si eres un mentiroso o vividor triunfarás (esta casi siempre está en los cuentos), más vale maña que fuerza, si sabes delegar sabes dirigir un equipo, los chulos y prepotentes son los que más éxito tienen, el que quiere conquistar por la fuerza, que es el malo, no consigue sus objetivos… Muy bonito martes, pero los apellidos difíciles de narices… Podían haber sido la reina Isabel y Juan López, Ana Pérez y Paco Martínez…
    Buen día!!

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    • Martes de cuento
      08/09/2015

      ¡Uy, Oscar! es que Sensi es mucha Sensi y para estar a su altura tenemos que crecer todos mucho 😉
      Los cuentos llevan, casi siempre, las cosas hasta el extremo para que se entienda bien el mensaje. Tomás hace una excelente campaña publicitaria de sí mismo y, en realidad, son los demás los que forjan su leyenda sin comprobar previamente nada. Es lo mismo que nos pasa hoy día con muchas cosas, ¿no te parece? 😉

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      • Oscar
        08/09/2015

        Esa es otra gran lectura. Cuánto sabes, Martes. Para mí que Sensi y tú sois familia 😉 Es una pena, pero tienes mucha razón. Solo hay que echar un vistazo a Telecinco pista comprobar que lo que dices es así… Qué pena de país!

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      • Oscar
        08/09/2015

        Pista = Para

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        • Martes de cuento
          08/09/2015

          Claro que somos familia Sensi y yo. ¡Y tú también y todos los demás que pasean por aquí también somos familia! Una familia unida por lazos de tinta, que casi siempre une mucho más que la sangre 😉 En ocasiones, el poder de las letras te hace amar, llorar, reír y sentir mucho más que un primo hermano 😀 😀 😀 😀

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          • Oscar
            08/09/2015

            Qué bonito, Martes… Para que veas el poder de una coma, si la sitúas antes de la última palabra, te transforma automáticamente en una chica negra del bronx (según películas americanas). 😛

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    • Jajajaj, cómo eres Oscar!. Parece que te ha gustado eso de analizar el cuento al dedillo. Esta vez te me has adelantado.
      Yo creo que este tal Tomás fue un pionero en publicidad engañosa o en titulares sensacionalistas, todo un artista. Escribió un texto omitiendo las palabras más importantes, que pillín.
      Las personas que van por la vida sin miedo a que descubran sus mentiras suelen tener suerte, aún así nunca lo emularía.
      Me ha encantado el cuento, mucho más que la versión que conocía.😀

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      • Oscar
        08/09/2015

        Reconoce que ha sido por los apellidos 😉 Tomás dejó de ser Zar y trabaja como publicista en la tele tienda

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      • Martes de cuento
        08/09/2015

        😀 😀 Sensi, parece que te has convertido en la comentarista oficial y referente. ¿Te das cuenta de que tu opinión marca tendencia? Si es que hasta Oscar te copia. En nada, lo veremos haciéndose unos pantalones con el mantel de su madre para ir al trabajo.
        Estoy de acuerdo contigo en que este se sabe vender de maravilla, pero como dice un refrán, “la culpa no es del chancho, sino del que le rasca la espalda” y son los demás los que deberían haber comprobado la veracidad del “producto”, que cada vez nos tragamos más mentiras 😉

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        • Nos dejamos engañar, pero es que es tan tedioso comprobarlo todo!!. Para ahorrarme tantas comprobaciones me suelo fiar de mi instinto.

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          • Martes de cuento
            08/09/2015

            ¿Y funciona? Tal vez deberías compartir los productos que sí funcionan haciendo entradas con ellos. El blanqueador para tus blusas que no funciona, el abrillantador de las baldosas de tu cocina que parecen espejos…
            ¿Imaginas que lo haces y te conviertes en un referente para las marcas? ¡Se pelearían todas para que hicieras una reseña sobre ellas! 😉 Podrías hundirlas o hacer que crecieran sus ventas.

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            • Me parece que empezarían a lloverme demandas por dejar en mal lugar ciertos productos. A mi me hace gracia cuando las modelos revelan sus productos estrella de belleza, casualmente son los que promocionan y nunca aparece un champú normal ni una crema del mercadoona. Va a ser que no me lo creo.

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              • Martes de cuento
                08/09/2015

                Puedes hacer un cuento y “disfrazar” la verdad, como hace Tomás. Por ejemplo:
                “El pequeño corderito blanco se sumergió en las cristalinas aguas y, al hacerlo, todos los jerseys de aquel lejano armario lo siguieron. Después de chapotear durante un rato, merendaron sobre la hierba. Todos habían quedado limpitos, suaves y desprendían un olor que hizo poner verdes de envidia a las mismísimas flores.” 😀 😀 😀 😀

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      • Martes de cuento
        08/09/2015

        Seguro que Tomás no considera una “mentira” lo que dijo, Sensi. Solo “omitió” algún pequeño detalle.

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        • En publicidad omitir palabras está permitido y en política es lo normal, pero yo a eso lo he llamado siempre ser un embustero.

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          • Martes de cuento
            08/09/2015

            Mmmmm, en el fondo sí que es un mentiroso, pero para mí hay un ligero matiz.
            Mientras que el embustero es el que actúa mal al 100% porque modifica la verdad de mala fe, el que se limita a ocultarla y no la modifica es solo culpable al 50%, el otro 50% de culpa la tiene el que la escucha y no contrasta.
            Por eso es importante crear mentes críticas mediante la lectura, la reflexión y la discusión. ¡¡Cómo esta, por ejemplo!! 😀 😀
            ¡¡Lo que da de sí un simple cuento infantil!!

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    • Gi
      08/09/2015

      Con esos apellidos yo me imaginaba a los personajes de los hermanos Karamázov en el campo de batalla 😀

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      • Martes de cuento
        08/09/2015

        😀 😀 😀 Es que parece que en las grandes estepas heladas rusas tenía que haber mucho movimiento bélico. ¡Que se lo pregunten sino al pobre Miguel Strogoff!
        Un abrazo, Gi.

        Le gusta a 1 persona

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Esta entrada fue publicada en 08/09/2015 por en Cuento popular y etiquetada con , , , , , , , , , , .
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