Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

La cocina de los abrazos

abrazo_by_neko_hana

Ilustración: Neko-Hana

Dedicado a los magos que transforman una receta de cocina en arte, en especial a Maribel, de Picoteando ideas 

Cocinar un abrazo es lo más sencillo del mundo. Incluso aquellos que no tienen ni idea de freír un huevo son capaces, si se lo proponen, de hacer un sabroso guiso de abrazos.

Los abrazos se pueden tomar solos, combinados con besos, aderezados con caricias, salteados con cosquillas, untados con sonrisas, pochados con amor… Hay recetas para todos los gustos. Y lo mejor de todo es que, se cocinen como se cocinen, nunca sientan mal, ¡ni siquiera los abrazos muy picantes! Eso sí, algunos abrazos repiten, aunque al contrario de lo que ocurre con otros manjares, cuando lo hacen, suelen mejorar su gusto.

Seguro que cada uno de vosotros cocina los abrazos de un modo distinto y también seguro que cada uno tiene algún abrazo preferido del que nunca se harta. Aquel que le gusta más que nada en el mundo y del que jamás tiene bastante. Porque con los abrazos pasa como con el chocolate, que cuando empiezas ya no puedes parar… ¡Vale!, de acuerdo, hay personas que odian el chocolate, pero es infinitamente más difícil encontrar a alguien que odie los abrazos.

Los abrazos son muy energéticos, pero no engordan aunque se tomen kilos y kilos. Si se consumen antes de ir a dormir, previenen el insomnio; si se toman al levantarse, el día transcurre sobre ruedas; y como tentempié, a cualquier hora, provocan sonrisas.

Aunque hay quien aconseja no abusar de ellos, lo cierto es que es mejor la abundancia que la escasez, puesto que al abrazar el corazón se alegra y bombea la sangre con más fuerza, la salud mejora y el sistema inmunológico se refuerza. En cambio, se ha constatado que en épocas de escasez hay terribles epidemias de tristeza y de ira y que la gente puede incluso morir de congoja si pasa grandes temporadas sin consumir abrazos.

Es por eso que en remotos tiempos, cuando la sabiduría del mundo aún se atesoraba en libros, después de haber pasado un periodo de terrible penuria, alguien decidió empezar a recopilar las mejores recetas de abrazos en un libro mágico que hoy se custodia en Isla Imaginada.

En la portada de ese grueso ejemplar de tapas verdes, escrito en kjidsituinko, el idioma de los shkrimtar de los Lagos Pálidos, se puede leer:

“La cocina de los abrazos. Las mejores recetas.”

En él hay miles y miles de recetas en miles y miles de idiomas, pero lo más increíble es que cada vez que se inventa un nuevo abrazo… ¡la nueva receta se escribe sola!

Este ejemplar único contiene recetas de abrazos de todos los tiempos y lugares como, por ejemplo, el de sapo, el de mamá en invierno, el tierno de Luna, el sin brazos de papá, el enfadoso, el rápido con luz verde, el quejicoso, el apretado sombreado, el con cuento de abuela, el de pantalla de ordenador…

Como sería imposible nombrar todas las recetas incluidas en él, solo os dejamos un par, pero si necesitáis cocinar un abrazo para una ocasión especial decídnoslo, que intentaremos complaceros.

Abrazo salado de oso loco

—Ingredientes:

  • Veintitrés pelos de oso loco.
  • Agua pura de manantial.
  • Tres kilos de sal de Uyuni.
  • Dos brazos macerados durante siete minutos.

—Tiempo de preparación: según temporada y osos.

—Dificultad: muy, muy, pero que muy difícil.

—Indicaciones: relaja los músculos.

Esta receta es mejor prepararla en invierno, cuando los osos están hibernando, porque es mucho más fácil conseguir los pelos que nos hacen falta. ¡Advertencia!, si no sabes tratar con osos locos, es mejor que no te arriesgues.

En un recipiente no muy hondo extenderemos la sal de Uyuni e iremos vertiendo sobre ella, muy despacio, agua de manantial hasta que quede totalmente empapada. A continuación, tomaremos en la mano izquierda veinte pelos de oso loco y en la derecha tres y pondremos a macerar durante siete minutos las manos y los antebrazos en la mezcla. Pasado ese tiempo, el abrazo ya está listo para consumir y solo hay que abrazar con toda la fuerza de un oso loco, hasta que se corte casi la respiración.

Este abrazo es muy intenso, por lo que recomendamos reducirlo con risas y cosquillas. Es preferible tomarlo antes de ir a dormir, puesto que favorece los sueños divertidos.

No es aconsejable su consumo en cuerpos frágiles, ni tampoco en personas menores de tres años o mayores de noventa y nueve. En estos casos, es mejor cocinar un “Abrazo de mariposa tartamuda”.

Abrazo de algodón de azúcar

—Ingredientes:

  • Una bolita de algodón.
  • Un terrón de azúcar.
  • Tres sonrisas.
  • Seis o siete caricias.
  • Dos brazos.

—Tiempo de preparación: casi nada.

—Dificultad: requetefácil.

—Indicaciones: eleva la autoestima y consuela las penas.

Adecuado para cualquier época del año, cualquier edad y cualquier hora. Es una de las recetas de abrazos más versátil y fácil de hacer y siempre hace quedar bien con los invitados, sobre todo si se sirve salteada con calidez y aderezada con cariño.

Tomaremos una bolita de algodón y durante el tiempo que tarda en deshacerse un terrón de azúcar dentro de nuestra boca, la iremos frotando con suavidad por los brazos, desde la punta de los dedos hasta los hombros. ¡Muy importante! No se debe morder nunca el azúcar, porque el abrazo perdería parte de su dulzura.

Una vez que solo quede el dulce sabor del azúcar en la lengua, nos sentaremos junto a la persona triste y pasaremos, con suavidad, nuestro brazo izquierdo por encima de sus hombros al mismo tiempo que alargamos la mano derecha y acariciamos su mejilla. Sabremos que el abrazo está en su justo punto de cocción si su cabeza se apoya en nuestro hombro. Entonces podemos hacer una reducción de sonrisas y decirle lo mucho que la queremos. Las sonrisas son importantes porque, aunque no se vean, se escuchan y el abrazo queda más suculento.

Como es un abrazo muy, muy, muy dulce, recomendamos no cocinarlo a menudo, ya que puede empalagar. Consumido en exceso puede producir alergia, sobre todo a los huraños. En caso de detectar erupciones de cualquier tipo, deberemos sustituir el azúcar por una pizca de canela.

***

Esperamos que estas recetas os sean de utilidad. Si os animáis a prepararlas, ya nos contaréis cómo os han quedado. En el libro se asegura que en caso de que sea muy difícil conseguir alguno de los ingredientes, se puede sustituir por una pizca de imaginación; la receta resultará igual de sabrosa.

Cocinad muchos abrazos, porque son muy sanos, mejoran el carácter, desarrollan la inteligencia y afinan el humor. ¡Tened presente el refrán!:

Se cura de tonterías el que abraza cada día.

FIN

¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?

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shirokuro-chan

117 comentarios el “La cocina de los abrazos

  1. mokattz
    26/03/2017

    Estupenda esa cocina de los abrazos, para cocinar uno cada día y por supuesto compartirlo con quien esté junto a nosotros. Un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      27/03/2017

      Sin duda, los mejores abrazos, los más sabrosos, son aquellos que después de cocinarse con amor se ofrecen a quien tienes cerca y se pueden saborear en compañía.
      ¡Feliz día!

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Esta entrada fue publicada en 18/08/2015 por en Cuento de Martes de cuento y etiquetada con , , , , , , , , .
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