Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

Los sueños que pinchan

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Ilustración: Emma Pumarola

Este cuento y esta ilustración han sido posibles gracias a: 

Poca gente sabe que los sueños viven debajo de la piel; que pueden ser de varias clases; y que no todos están hechos del mismo material.

Tampoco sabe todo el mundo que hay quien puede tener varios tipos de sueños a la vez y otros que solo tienen uno o dos. Pero de lo que no hay noticia hasta el momento, es de que haya habido alguien, en la toda la historia de la humanidad, que no haya tenido un sueño al menos una vez en su vida.

Hay sueños dulces, que se agrupan para recorrer la barriga en fila india, como pequeñas hormigas. Producen cosquillas muy agradables y se suelen manifestar bajo la piel de los enamorados.

Los hay que son muy salados. Se concentran en determinadas zonas del cuerpo y producen pequeñas erupciones que pican mucho, pero son pasajeros y se curan a los pocos días.

Los hay que son en extremo tímidos y recorren de puntillas los párpados, pero solo cuando están bien seguros de que el cuerpo que habitan se ha quedado completamente dormido. Suelen ser extravagantes y raros y se sospecha que algunos son invisibles, porque hay quien afirma que jamás los ha visto, aunque está científicamente demostrado que los de esta clase son los más comunes y tanto hombres como animales los tienen a diario.

También los hay que son justo lo contrario: atrevidos en extremo. Ni de noche ni de día paran de moverse. Exploran hasta el último rincón de la piel del soñador. Estos son fáciles de reconocer porque cuando habitan un cuerpo lo hacen casi ingrávido y parece que quien los posee vaya a salir volando, de un momento a otro, impulsado por ellos.

La tipología de los sueños es casi infinita y podríamos extendernos hasta escribir una enciclopedia completa, pero eso quizá lo hagamos otro día, porque ahora, de los que nos interesa hablar es de una clase de sueños en particular: los sueños que pinchan.

Estos sueños pueden manifestarse en cualquier parte del cuerpo. Se detectan enseguida, porque empujan la piel para poder salir al exterior, pero como la piel es más dura de lo que parece, no pueden liberarse solos y necesitan ayuda. Son molestos e insistentes y pueden llegar a tener muy mal carácter si no se les hace caso.

El gran problema de estos sueños es que son extremadamente rápidos y si son liberados por alguien inexperto se marchan volando sin dejar rastro. Entonces el soñador, además de quedarse sin su sueño, se queda con el diminuto agujerito por el que ha escapado abierto para siempre. Porque hay que saber que, si no se trata correctamente, ese agujero jamás cicatriza y por él se van escapando todos los sueños de la vida. Es por eso que es tan importante que los sueños que pinchan sean liberados, única y exclusivamente, por un especialista.

La labor del liberador de los sueños que pinchan parece, a simple vista, muy sencilla pero si se hace con esmero, es muy. pero que muy complicada, porque en esta, como en cualquier otra profesión, un error puede ser catastrófico.

Para ser un buen liberador de sueños, en primer lugar se debe averiguar si lo que hay debajo de la piel es realmente un sueño, ya que los pinchazos que produce pueden confundirse con los de un simple virus. Los más frecuentes son el moditis puntualis, que ataca cada vez que cambia la moda; y el ennamoratitis tontae, que deja terribles secuelas y horrendas marcas en forma de corazón.

Una vez que el liberador ha verificado que se trata de un auténtico sueño que pincha, esteriliza la zona a tratar y después, con paciencia y mimo, hace un agujerito y libera, poco a poco, el sueño. A medida que este aflora, y para impedir que vuele, lo fija con tinta especial de colores para que dure para siempre.

Seguro que todos vosotros habéis visto muchos de estos sueños sobre la piel de la gente en forma de flor, estrella, cara, elefante, gato o corazón. Cuanto más bueno es el liberador, más perfecto es el sueño adherido sobre la piel. Aunque aquellos que no conocen este secreto los llaman, simplemente, tatuajes.

Como uno nunca sabe cuándo puede ser atacado por un sueño que pincha, es conveniente tener a mano los datos de un especialista, no sea que necesitemos a uno con urgencia y, con las prisas, nos pongamos en manos de cualquiera que estropee lo que soñamos.

Os aconsejamos que si alguna vez necesitáis liberar un sueño, os pongáis en buenas manos:

FIN

¿Quiénes han hecho posible este cuento?

Si quieres, también puedes escuchar “Los sueños que pinchan” con la voz de Angie Bello Albelda

logoAngie

Santornem’hi Monrelat

48 comentarios el “Los sueños que pinchan

  1. zamoranita
    24/08/2015

    Yo hoy soñare con tus cuentos ;tienes un blog que no tiene desperdicio y si me permites el atrevimiento me imaginare colaborando en uno de vuestros cuentos poniéndole mi voz.

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      25/08/2015

      Pues anímate y manda una prueba con el que más te guste (martesdecuento@gmail.com). ¡Será fantástico escucharte! 😉 Muchos abrazos, Zamoranita. Gracias por pasearte por Martes de cuento y gracias por tus palabras 🙂

      Me gusta

  2. Pingback: Objetivo de la arañaBlogramé | Taller de comentaristas para lectores de blogs

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Esta entrada fue publicada en 07/07/2015 por en Cuento a medida y etiquetada con , , , , , .
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