Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

Pellejo de asno

_mg_5482web_by_blackfurya-d87lu2a

Ilustración: Black Fury

Érase un maravilloso reino, el más poderoso de la tierra, en el que se vivía con la mayor tranquilidad. Su prosperidad no dejaba nada que desear, pues con las cualidades de los ciudadanos brillaban las artes, la industria, y el comercio. La reina era encantadora y tanto atractivo tenía su ingenio e inteligencia, que el rey no podía soñar con ser más dichoso con otra persona a su lado. Además, ambos tenían una hija que aunaba en sí las cualidades de sus progenitores.

El palacio que habitaban era magnífico y sus cuadras estaban llenas de briosos caballos enjaezados con oro y con bordados. Pero no eran los corceles, por cierto, los que atraían las miradas de los que visitaban las caballerizas, sino un asno; que en el centro del gran recinto erguía con arrogancia sus largas orejas. Bien merecía tal preeminencia, puesto que tenía el don de que todo lo que comía salía después de su cuerpo transformado en relucientes monedas de oro.

Pero esta paz y alegría, se vio turbada a causa de una terrible enfermedad que contrajo la reina y que se fue agravando a pesar de probar todos los remedios de la ciencia y de consultar a los médicos más afamados. Al comprender la enferma que se aproximaba su última hora, llamo al rey y le dijo:

—Antes de morir quiero suplicarte que si cuando yo muera quieres volver casarte, lo hagas solo con una mujer que me supere en todos los aspectos.

Anegado en llanto, el rey lo juró y poco después la reina exhaló el último suspiro en sus brazos.

El dolor enloqueció de tal forma al monarca que poco tiempo después anunció que se casaría con la mujer que superara en todos los aspectos las cualidades de su difunta esposa. Mandó comparecer ante él a todas las jóvenes solteras de la corte, pero ninguna le pareció mejor que su amada perdida y a todas rechazó.

Cierto día, el rey acabó de dar evidentes muestras de su locura al afirmar que la princesa que vivía en su palacio superaba, en todos los aspectos, a la reina desaparecida y que ella sería su nueva esposa. Los cortesanos intentaron hacerle comprender que tal boda era imposible, ya que la princesa era su propia hija, pero como es difícil de hacer entrar en razón a un loco, el rey vociferó que él no tenía hijas.

La pobre princesa, al saber lo que ocurría, consultó a su madrina, la más poderosa de las hadas:

—Por desgracia, tu padre ha perdido la razón y no conviene que le lleves la contraria abiertamente. Dile que antes de acceder a ser su esposa, quieres un vestido más azul que el cielo y no podrá dártelo.

La princesa siguió el consejo del hada, pero el rey convocó a todas las modistas de la corte y, bajo pena de muerte, les ordenó que cosieran un vestido más azul que el cielo. Azuzadas por el miedo, se pusieron manos a la obra y a los dos días ya habían confeccionado el vestido. La princesa, con lágrimas en los ojos, se vio obligada a reconocer que su deseo había quedado satisfecho.

Su madrina, le dijo entonces:

—Pide un vestido más brillante que la luna y no podrá dártelo.

Apenas la princesa hizo la demanda, el rey dio órdenes para que se cumpliera el mandato y en el plazo señalado la princesa tuvo un vestido que eclipsaba el brillo de la luna.

Al verlo, la madrina murmuró al oído de su ahijada:

—Pide un vestido más deslumbrante que el sol y no podrá dártelo.

Apenas la princesa hizo la demanda, el rey dio órdenes para que se cumpliera el mandato y antes de finalizar la semana, el reluciente vestido estuvo listo.

La princesa estaba ya desesperada. La madrina le dijo entonces:

—Mientras posea el asno que llena sus arcas de monedas de oro, podrá satisfacer todos tus deseos, así que pídele el pellejo de ese asno y como de él saca sus riquezas, no te lo dará.

La princesa hizo lo que el hada le aconsejaba, pero el rey, sin vacilar ni un instante, mandó sacrificar el animal, despellejarlo y llevar la piel a la joven que, completamente abatida, ya no supo qué pedir.

Animada por su madrina, se disfrazó y huyó de palacio:

—Aquí tienes —le dijo el hada—, un baúl mágico que te seguirá bajo tierra y en el que caben todas tus pertenencias. También te doy mi varita mágica. Llévala siempre contigo y cuando necesites el baúl, toca el suelo con ella para que aparezca. Y para que nadie te reconozca, cúbrete con el pellejo del asno; no podrán sospechar que bajo tan horrible disfraz se oculta una princesa.

En cuanto el rey se enteró de su ausencia, envió mensajeros por todo el planeta, pero ninguno pudo averiguar su paradero.

Entretanto, la princesa continuaba su camino. Se detenía en todas las casas para preguntar si necesitaban una criada, pero nadie quería tomarla a su servicio, tan terrible era su aspecto con aquel pellejo de asno. Siguió andando y andando, y se fue lejos, muy lejos, hasta que, al fin, llegó a una alquería, propiedad de un poderoso rey, en la que necesitaban a alguien que barriera, fregara y limpiara la pocilga y allí empezó a servir.

Trabajaba sin descanso y el día que tenía fiesta, entraba en el cuartucho que le habían destinado en la pocilga, cerraba la puerta, se quitaba el pellejo de asno y se engalanaba con su vestido de luna, con el de sol o con el de cielo y, mirándose en el espejo, recordaba su vida anterior.

El hijo del rey iba con frecuencia a la alquería al regresar de caza, y allí descansaba antes de seguir el viaje a palacio. Un día, Pellejo de asno lo vio y se enamoró de él:

—¡Ay! Ojalá me hubiese regalado él un vestido, que aunque hubiera sido del más basto tejido, me hubiera parecido mejor que el cielo, la luna y el sol.

Pasaron los días, y volvió el príncipe a la alquería. Paseaba por su propiedad, cuando al pasar ante el cuartucho miserable de Pellejo de asno, que aquel día tenía fiesta, un reflejo atrajo su atención y se le ocurrió mirar por el ojo de la cerradura; entonces vio a una joven vestida con un traje de sol, que lo dejó deslumbrado y el príncipe sintió que se enamoraba.

Tres veces levantó el brazo para abrir la puerta, pero otras tantas lo contuvo el miedo de hallarse ante un hada. Se marchó pensativo y triste y desde aquel día perdió el apetito. Al final, se decidió y preguntó el nombre de aquella criatura admirable que vivía en el fondo del corral y le dijeron que la llamaban Pellejo de asno, a causa de la piel con la que siempre iba vestida. Y le advirtieron que de admirable no tenía nada y que más parecía una horrible fiera.

Por más que lo advirtieron, no lo quiso creer, pues tenía grabada la imagen de la princesa en su corazón. Lloraba sin cesar y languidecía. En vano le preguntaron qué le ocurría, pues el príncipe permanecía mudo y se negaba a comer; solo dijo que si Pellejo de asno le hacía la comida comería. Así que se dio la orden.

Pellejo de asno se encerró en su habitación, se puso sus mejores galas y un delantal de plata y empezó a cocinar Mientras trabajaba, uno de los anillos que se había puesto se le cayó del dedo, no se sabe si por casualidad o expresamente, pero el caso es que fue a parar dentro del plato y cuando le sirvieron la cena al príncipe, este estuvo a punto de tragárselo. Lleno de alegría guardó la sortija, de la que no volvió a separarse.

Pasaron los días y el mal del príncipe iba en aumento. Se consultó a los más eminentes médicos, que diagnosticaron que estaba enfermo de amor y aconsejaron casarlo. El príncipe estuvo de acuerdo, pero añadió:

—Solo me casaré si me acepta la joven en cuyo dedo se ajuste este anillo a la perfección.

Grande fue la sorpresa del rey y de la reina al oír tan extraña exigencia, pero como el príncipe estaba muy grave, no se atrevieron a contrariarlo e inmediatamente anunciaron por todo el reino tan extravagante demanda.

Todas las chicas se dispusieron a hacer la prueba. Se empezó por las princesas, después las duquesas, marquesas, condesas y baronesas, pero el anillo era demasiado estrecho para todos los dedos.

Después fueron compareciendo las demás jóvenes, pero todos los intentos resultaron inútiles.

Llegó el turno de las criadas y fregonas, pero el anillo seguía sin encontrar dedo.

Ya no quedaba nadie que pudiera probárselo y todos creyeron que el príncipe acabaría muriendo de pena. Pero este, cuando ya no quedaba ni una chica dijo que faltaba Pellejo de asno y aunque le advirtieron que era imposible que a un monstruo semejante le pudiera ir bien la delicada sortija, el insistió.

Se enviaron mensajeros a la alquería para que Pellejo de asno se probara el anillo, y cuando comprobaron que se ajustaba perfectamente a su dedo, los cortesanos no acertaban a salir de su asombro.

Le dijeron entonces que debía presentarse ante el rey y le aconsejaron, con una sonrisa burlona, que intentara arreglarse un poco. Pellejo de asno se mudó y las caras burlonas se trocaron en exclamaciones de admiración cuando la vieron lucir aquel vestido que brillaba más que el sol.

Inmediatamente se dieron las órdenes para que se celebrara la boda, a la que fueron invitados todos los monarcas de los países vecinos, entre los que se contaba el padre de Pellejo de asno, que ya había recobrado la razón y no cabía en sí de alegría al encontrar a su hija, a la que ya creía perdida para siempre.

Desde aquel día, el reino de la princesa y el reino del príncipe, quedaron felizmente unidos para siempre.

FIN

¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?

rainbow_pencil_avatar_by_shirokuro_chan

shirokuro-chan

Si quieres, también puedes escuchar “Pellejo de asno” con la voz de Angie Bello Albelda

logoAngie

Santornem’hi Monrelat

26 comentarios el “Pellejo de asno

  1. Hice un comentario desde el móvil hace una semana y parece que no salió.
    Un cuento muy bonito con su enseñanza. Como siempre las apariencias son muy importantes y te ponen barreras. Hay que intentar ver más allá de lo que ven tus ojos para juzgar equivocadamente.
    Y ahora una duda sobre la protagonista, ¿dónde llevaba guardado el maravilloso vestido de Sol?, porque debía de ocupar bastante y no me la imagino arrastrando una maletita.
    Bss.

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      01/06/2015

      He mirado y tu comentario no estabas en spam 😀 😀 😀 A veces pasa, pero no ha sido tu caso. Con los teléfonos pasan cosas raras, es como si tuvieran vida propia, así que ni caso, se perdería al enviar o algo así.
      En cuanto a la maleta… Ay, ay, ay, que has leído el cuento en diagonal 😀 😀 😀 Mira lo que le dice el hada madrina a Pellejo de asno cuando abandona el palacio real:

      “-Aquí tienes, -le dijo el hada-, un baúl mágico que te seguirá bajo tierra y en el que caben todas tus pertenencias. También te doy mi varita mágica. Llévala siempre contigo y cuando necesites el baúl, toca el suelo con ella para que aparezca. Y para que nadie te reconozca, cúbrete con el pellejo del asno; no podrán sospechar que bajo tan horrible disfraz se oculta una princesa.”

      Me gusta

      • Tienes toda la razón, no en que no lo he leído, sino en que el hada le daba una solución estupenda para llevar los vestidos. Me quedé tan obnubilada con los trajes relucientes que no reparé en el baúl. Pues un baúl de estos me haría falta a mi, en vez de ir cargando con el bolso a todas partes, ah! y la varita, que si no no aparece.

        Me gusta

  2. lamariposavioleta
    01/06/2015

    Muchisimas Gracias por compartir este cuento.

    Luego de leerselos a los mas pequeños, tambien esta en el adulto que se los lea, enseñarles los multiples sentidos que emergen de el.

    Un abrazo cálido y agradecido

    Pat

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      01/06/2015

      ¡Hola, Pat! 🙂 Es verdad lo que dices, porque hay un montón de significados que podemos extraer de él.
      Recibimos tu abrazo y te enviamos otro grande, grande 🙂

      Le gusta a 1 persona

  3. Mireia Escolano Planelles
    31/05/2015

    👏👏👏 Me gustan los finales felices!!
    Por eso son cuentos, y su moraleja debe ser que las apariencias engañan.
    👸💏👫

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      01/06/2015

      ¡Premio, Mireia! 🙂 Has sabido entender muy bien uno de los mensajes, eso quiere decir que eres una gran lectora y nos encanta que comentes, porque muchas veces las interpretaciones pueden ser diferentes y al poner en común lo que cada uno entiende nos enriquecemos, porque vemos más significados.
      Un abrazo de varios kilómetros 😉

      Me gusta

  4. tinteroypincel
    31/05/2015

    Trabajar de fregona…, vivir pobremente, eso solo lo hacen las princesas de los cuentos y por eso consiguen el amor verdadero…, un abrazo.

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      01/06/2015

      😀 😀 😀 😀 cierto que en la Tierra estas cosas no pasan, pero las princesas de los cuentos viven en la Isla Imaginada y allí pasan cosas que en la realidad es muy difícil que ocurran. ¡Gracias por comentar y hacernos reír un rato! 🙂

      Me gusta

      • tinteroypincel
        01/06/2015

        “Mis pobres manitas destrozadas por los abrasivos, limpiadores, etc., mis pies destrozados y con durezas ¿cómo le entro luego el zapato? , mi talle convertido en una tinaja…”, ¡que dura es la vida de princesa en la clandestinidad….! Un abrazo.

        Me gusta

  5. Marisa Alonso
    27/05/2015

    De este cuento no me acordaba, auque el título si me suena.
    Gracias Martes!!
    Un besazo

    Me gusta

    • Martes de cuento
      28/05/2015

      Gracias, Marisa. Esperamos que te haya gustado recordar el cuento. Hay tantos, que es fácil que algunos los recordemos más que otros.
      ¡Un abrazo grande!

      Me gusta

  6. nini
    27/05/2015

    molt bonic, són sempre tan ….tachin tachin!!!!!! i final felizzzzz!!!!!!mola… ja es prou trista la vida…….felicitats

    Me gusta

    • Martes de cuento
      28/05/2015

      😀 😀 😀 Doncs si, els contes de fades mostren la cara més amable de les coses i normalment els conflictes tenen un final feliç, que com molt bé dius, ja tenim prou realitat a diari i una mica de imaginació va bé. Petons!

      Me gusta

  7. bellaespiritu
    26/05/2015

    Me ha traído buenos recuerdos, los cuentos de hadas remontan a la infancia. Ya en plan adulto me parece positivo el mensaje de la princesa, que abandona sus comodidades y se lanza a la aventura con otra piel pero prevalece su esencia. Adorable la ilustración.

    Un saludo cariñoso desde Argentina.

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      28/05/2015

      Nos alegra siempre saber que nuestros cuentos os hacen regresar momentáneamente a los buenos momentos de la infancia.
      Gracias por tu aportación. El mensaje que destacas nos ayuda a ver más matices de este cuento y a entender mejor uno de los mensajes que nos pretende transmitir.
      Un abrazo, Bellaespiritu 🙂

      Le gusta a 1 persona

  8. lostalleresdenatalia
    26/05/2015

    Los cuentos tradicionales me apasionan, tienen una magia especial, una melodía distinta. Pero puestos a darle la vuelta a la historia, me hubiese gustado más que el príncipe se enamorara de Pellejo de Asno con ese pellejo puesto, no por el brillo del vestido de rayos de sol.
    Pero esa es la mirada adulta; el alma de niña se ha dejado mecer por la historia.

    Gracias por un nuevo martes de emoción.

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      26/05/2015

      Tal vez, por el hecho de verla a través del ojo de la cerradura, lo que nos viene a decir es que solo él supo ver bajo ese pellejo la verdadera hermosura escondida y que los demás ni siquiera sospecharon lo que escondía 😉
      Es verdad, Natalia, que los adultos tenemos demasiada historia sobre nuestras espaldas, lo que nos hace dar significados a los cuentos que de niños no vimos y para disfrutar de un cuento lo mejor es olvidar todo y solo disfrutar de la historia. Como tú has hecho.
      ¡Un gran abrazo! 🙂

      Me gusta

  9. Inma Salcedo Reyes
    26/05/2015

    ¡Qué grandes recuerdos me trae este cuento! Tenía una versión del mismo en un libro de lecturas del colegio. Era uno de mis preferidos. ¡Qué alegría haber podido leerlo otra vez!

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      26/05/2015

      🙂 ¡Qué bien, Inma! Y nos encanta que tú, precisamente, nos hagas este comentario. En un momento en que los cuentos de hadas tradicionales están tan mal vistos, y sobre todo los de princesas, el que una profesora universitaria de tu nivel, especialista en literatura y que, además, habla cinco idiomas diga que este cuento le gustaba de pequeña, nos viene a demostrar que la buena literatura nunca es una mala influencia y que hay motivos más profundos a los que se debería poner solución antes de condenar de forma indiscriminada algunos cuentos. ¡Gracias por comentar!

      Me gusta

  10. Maribel
    26/05/2015

    Bueno que contestación mas buena, si de niños nos comentaran como es la realidad de todo en cuentos no se como nos lo tomaríamos, y me quedo tranquila q el Rey retomara la conciencia,,ufff xDD

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      26/05/2015

      Si de niños nos enseñaran la realidad sin dejar margen a la imaginación sería muy triste. Además, ¿qué es la realidad? Cada cual tiene la suya y lo que es válido para una persona, es posible que no lo sea para otra. Los cuentos sirven para mostrar distintas realidades y para que cada niño se vaya construyendo a sí mismo. La sicología que hay tras cada obra literaria es interpretada de diversas formas y depende mucho del lector. Hay un diálogo entre el texto y el receptor y además del significado básico y obvio de un texto, hay otros mensajes que varían según quien sea que lo recibe. Leer es más importante y trascendente de lo que a simple vista nos parece muchas veces 🙂
      ¡Un abrazo, Maribel! Gracias por poner tu guinda a este cuento 😉

      Le gusta a 1 persona

  11. Toni
    26/05/2015

    Una vez alguien me dijo que las ventas se debían enfocar como “crear la necesidad” del producto, así el cliente deseaba tenerlo y era muy fácil lograr el objetivo.

    Ésta maravillosa página, sin querer vender nada, ha creado (en mi) la necesidad de que llegue el martes, para leer el cuento que se publica.

    Gracias por esas gotas de vida, que semanalmente riegan nuestro espiritu, reconfortan nuestro corazón y nos acarician el alma.

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      26/05/2015

      Pues nos parece fantástico que aun y siendo adultos, tengamos la necesidad de la fantasía y si hemos conseguido que te apetezca venir a nuestra cita de los martes, podemos estar muy, muy contentos.
      Gracias, Toni, por estar desde el primer cuento acompañándonos en esta aventura.
      Un abrazo de martes.

      Me gusta

  12. #Jerby (@Blograme)
    26/05/2015

    Este tipo de cuentos me deja una extraña sensación. Por una parte las excentricidades de la monarquía a la que todo se le consiente por su poder y por otra, pensar que el matrimonio lo soluciona todo.

    Tampoco el hada han quedado bien parada al no encontrar la solución adecuada. Un poco de sentido común hubiera arreglado las cosas; pero no habría durado tanto el cuento 🙂

    Le gusta a 2 personas

    • Martes de cuento
      26/05/2015

      Bueno, querido Jerby, los cuentos, en cada edad, nos transmiten distintos mensajes. No podemos analizar las cosas como adultos y con la perspectiva de nuestras propias experiencias, sino como los niños que fuimos al leerlos.
      Este cuento, para no extendernos, puede ofrecer en la infancia varias respuestas, entre las cuales: 1) el aspecto físico no tiene por qué ser determinante; 2) los que son más sabios no siempre tienen razón; 3) aunque las cosas estén muy mal es posible que tengan solución gracias al amor; 4) la pérdida de los progenitores es superable y el amor no se acaba con ellos…
      Creo que sabes que, en ocasiones, colaboramos con la botica cuentera y próximamente, saldrá un artículo nuestro que empieza a abordar temas un tanto complejos. Cuando se publique, te avisamos para que puedas leerlo.
      En cuanto a la monarquía no puedo opinar, porque Isla Imaginada es un lugar complicado en el que caben muchos tipos de gobierno y cada uno elige el más conveniente en su pedazo de Isla.
      Un abrazo grande y gracias por tu comentario.

      Le gusta a 2 personas

Nos encanta que nos cuentes

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 26/05/2015 por en Cuento clásico y etiquetada con , , , , , , , , .
A %d blogueros les gusta esto: