Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

Mi abuela es única

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Ilustración: Lirael42

Todo el mundo tiene abuelas, aunque algunos ya ni se acuerdan, porque ha pasado el tiempo y ellos mismos se han convertido en abuelos.

La mayoría de gente tiene dos, que es lo más común: la abuela materna, que es la madre de la madre; y la abuela paterna, que es la madre del padre.

Hay quien tiene solo una, pero que vale por siete.

También, aunque más raramente, hay casos como el de Ramón, que tenía una docena de abuelas porque su abuelo materno era mormón.

De abuelas hay de muchas formas, clases, alturas, tamaños pesos y colores. Por eso es fácil diferenciarlas. Algo muy útil, porque si no uno andaría todo el día confundiéndose de abuela y sería un verdadero engorro.

Por ejemplo, si uno se confunde de abuela, la merienda cambia, porque hay abuelas que cuando te van a buscar al colegio te llevan bocadillos de queso y otras, en cambio, te dan para merendar pan con chocolate.

Otro problema que hay es, que si te confundes de abuela, tampoco juegas a lo mismo. Hay abuelas a las que les encanta contar cuentos y disfrazarse de pirata, de lobo o de princesa. Otras prefieren hacer punto de cruz o colchas de ganchillo mientras cantan canciones de cuna. Y también las hay a las que les gusta hacer volar cometas, aunque de este tipo no hay en todo el mundo, porque las cometas, como se sabe, solo vuelan si hay corrientes de aire y en los lugares donde no sopla el viento, estas abuelas son muy escasas. Cuando las abuelas que vuelan cometas no pueden hacerlas volar, se dedican a la cría de saltamontes. Las abuelas que crían saltamontes son una verdadera rareza. Si tienes una abuela de este tipo, puedes presentarla a un concurso de abuelas porque casi seguro que ganará.

A las abuelas también se las puede diferenciar por su olor.

Las hay que huelen a durazno, que es lo mismo que oler a melocotón. Otras huelen a colonia o a jabón. Algunas, según el día, huelen diferente; hay días que huelen a canela y otros a vainilla o a limón. Las que casi todo el mundo adora son las que huelen a tostadas con mantequilla.

También las que hay que huelen a campo, sobre todo si son pastoras de cabras y andan todo el día por el monte. Estas suelen ser abuelas de verano, a las que ves solo cuando te dan vacaciones en la escuela y viajas al pueblo para pasar allí unos días.

Hay noticia de una abuela que no olía absolutamente a nada, pero todavía no se ha podido comprobar si es cierto, porque un día se perdió y los sabuesos que la buscan siguen sin encontrar su rastro.

Las abuelas suelen ser blandas y por eso los nietos, cuando son pequeños, duermen tan plácidamente en sus brazos. Los bebés creen que están hechas de nubes y, al cerrar los ojos, sueñan que vuelan sobre ellas y sonríen.

El carácter de las abuelas también varía. Las hay dulces y las hay adustas. Alegres y más bien tristes. Besuconas y ariscas. Serias y un poco locas. Las hay que se ríen por todo y las hay que no se ríen por nada. Algunas, cuando vas a visitarlas, dejan que te subas a la lámpara y otras no te dejan casi ni pestañear.

Una vez, se dio el caso de una abuela que era de carácter cambiante: por la mañana era dulce; al mediodía, insulsa y por la noche, agria. Según cuentan, un eminente médico consiguió, después de meses de arduo estudio y aplicando un nuevo tratamiento altamente complicado y secreto, mezclar sus caracteres y ahora es una abuela agridulce. Tiene un sabor tan logrado, que la han contratado en un restaurante chino para aderezar los platos de pollo.

Las abuelas más típicas llevan moño gris y bastón, porque ya son viejecitas. Pero también las hay de muy jóvenes. Esas se visten con colores brillantes. Entre los zíngaros son habituales los casos de abuelas jóvenes con vestidos alegres. El más famoso es el de la abuela Iris, que tuvo a su primer nieto con 23 años, cuatro meses y dos días y en su armario guardaba 365 vestidos. Uno para cada día del año. Solo repetía vestido los años bisiestos; el 29 de febrero se ponía el mismo traje que había llevado el 28. Los que se iban rompiendo los usaba para reparar la carpa del circo en el que trabajaba adiestrando tardígrados, a los que entrenaba a diario para que aprendieran a bailar claqué con sus ocho patas a la vez.

A veces, las abuelas se estropean. Se ponen enfermitas y entonces tenemos que cuidarlas e ir a visitarlas, porque se alegran mucho cuando nos ven y se curan antes. En estos casos, debemos tener mucho cuidado y estar alerta al coger el metro o el autobús si vamos solos a su casa. Hay lobos sueltos que se disfrazan de personas y nos pueden hacer daño. Recordad el caso de Caperucita y su abuela.

A las abuelas debemos cuidarlas, porque cada abuela es especialista en una cosa y esa cosa la hace mejor que nadie. Por eso, se dice: el caldo de mi abuela…, los cuentos de mi abuela.., los jerséis de mi abuela… y cosas parecidas. Las abuelas pasan a la historia por esa cosa especial que las caracteriza y que las hace diferentes a cualquier otra abuela del mundo, y cuando ya no están para hacerlo, las añoramos mucho.

Ramona, Manuela, Mari o Teresa. Rosa, Angelita, o Isabel. Amparo, Antonia o Asunción. Juani, Juli, Marga, Mercedes o Luisa. Emma, Carmen, Cristina, Montse o Tomasa… No importa su nombre, porque es la abuela, la yaya, la nana, la abuelita, la nonna, la abue, la yayi, la güeli, la abu, la yayita… Todas son abuelas, pero todas son distintas.

Y tu abuela, ¿por qué es única?

FIN

¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?

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shirokuro-chan

25 comentarios el “Mi abuela es única

  1. Edda Diaz
    28/06/2016

    No conoci a mis abuelos , a ninguno, hermoso relato, estoy llorando

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    • Martes de cuento
      29/06/2016

      🙂 Gracias, Edda. Este es uno de los cuentos, con dos precioso dibujos de Emma Pumarola, que he incluido en el libro «Martes de cuento. Pasaje a Isla Imaginada» 😉 Me emociona especialmente que te guste, porque lo escribí yo con mucho cariño, para todas las abuelas del mundo. Personas tan y tan especiales, como tú 😉

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  2. Pingback: Mi abuela es única (vía Martes de Cuento) | Acuarela de palabras

  3. AcuarelaDePalabras
    27/05/2016

    Precioso éste también! Así que también lo dejé en la Schedule para el Día de los Abuelos, con las debidas menciones a este bellísimo blog. Saludos!

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    • Martes de cuento
      27/05/2016

      🙂 ¡Muchísimas gracias! No sabes que ilusión que compartas los cuentos del blog, en especial estos dos, porque los he escrito yo 🙂 ¡Un abrazo!

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  4. Luis Tarrafeta
    18/04/2016

    Muy bueno. Me encanta, sobre todo, el tono.

    Yo tuve tres abuelas. Y yo creo que valían por 21. 😀

    Curioso a qué lugares nos lleva nuestra fascinación por los tardígrados… 😉

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    • Martes de cuento
      19/04/2016

      😀 😀 😀 ¡Tres abuelas! ¡Casi como Ramón! Estarías la mar de mimado 😉
      Una vez conoces a los tardígrados, tú imaginación te puede llevar a cualquier parte. ¡Son tan raros! Podrían protagonizar tanto un cuento del espacio, como uno en el fondo del mar. Y, por descontado, en cualquier época. Podrían ser buenos o malos. ¡Creo que son fascinantes! 😀 😀 😀

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  5. Pingback: La caja de los abuelos | Los talleres de Natalia

  6. lostalleresdenatalia
    04/06/2015

    Se me han saltado las lágrimas recordando a mi abuela. Mi abuela olía a tomillo y romero; tenía un pelo blanco y larguíiiiiiisimo que siempre recogía en un moño; era de las que valía por siete; nos reñía mucho pero nos adoraba; nunca olvidaré su mirada, dura (marcada por la guerra y la posguerra) y tierna (por la multitud de nietos que tuvo y que acudíamos a su regazo).
    Tengo sus historias grabadas a fuego, y aún más tengo grabada su mirada cuando se fue……

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    • Martes de cuento
      04/06/2015

      Debía de ser una abuela muy, muy especial 🙂 Las abuelas siempre despiertan en nosotros una ternura especial y su recuerdo nos acompaña a lo largo de toda la vida.
      Tus palabras de recuerdo hacia ella son preciosas. ¡Un abrazo, Natalia!

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  7. Lupita Mtez
    31/07/2014

    Me encantan tus cuentos,yo no conoci a mis abuelas pero ya las imaginé de trensas y muy juguetónas y guisaban muy rico,gracias Dios te bendice

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    • Martes de cuento
      31/07/2014

      Gracias por tu comentario, Lupita.
      Lástima que no conocieras a tus abuelas, porque seguro que eran, exactamente, tal y como tú las imaginas y seguro que les hubiera encantado jugar contigo a peluqueras, para que pudieras trenzarles el pelo o a cocineras, para preparar contigo dulces pasteles de chocolate o de nata.
      Este cuento también está dedicado a ellas, para que puedas acordarte de tus abuelitas cada vez que lo leas.
      ¡Un abrazo muy grande!

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  8. Anónimo
    21/05/2014

    Gracias por pasarte y por tus palabras. Me han gustado mucho tus abuelas y me han recordado a la única que conocí, está entre esas que describes.
    Salu2.

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    • Martes de cuento
      22/05/2014

      Gracias a ti. Me alegro de que hayas encontrado un poco de tu abuela entre estas líneas, escritas con todo cariño como un homenaje a todas ellas. Un abrazo.

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  9. juani casco gonzález
    01/04/2014

    Que preciosidad de relato abuelístico , si se me permite . Mi abuela hacía las peores albóndigas del mundo pero sabía muchos juegos con canciones !! Me encantaba mirarla cuando se hacía largas trenzas que convertía en un moño . Gracias abuelita !

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    • 😀 😀 😀 lo de las albóndigas está claro que quedaba compensado con los juegos. Tener una abuela capaz de jugar es impagable y si encima sabe canciones… ¡¡abuela de premio!!
      Mi abuela también tenía un pelo largo y blanquísimo que se sujetaba con un moño 😉 nuestras abuelas compartían peinado.
      Un abrazo, Juani.

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  10. jomabastos
    01/04/2014

    Abuelas.
    Las mujeres desempeñan muchos papeles en la vida!
    De nietas, hijas … esposas, compañeras y madres … finalmente abuelas.
    Es por eso que las abuelas son recordadas, respetadas, apreciadas y amadas por siempre.
    Abuelas guardan el conocimiento en el brillo de sus ojos y sus arrugas se acumulan cicatrices y la sabiduría de toda una vida. Todo esto se transmite en el día a día que nos ayudan a hacer frente a nuestros problemas de una manera más apacible y tranquilo.
    Amar a nuestras abuelas es la única manera de devolverles todo su cariño y cuidado.

    Agradeciendo desde ya su hermosa historia, te mando un fuerte abrazo.

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    • juani casco gonzález
      01/04/2014

      Es precioso lo que dices , lo comparto totalmente !

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      • jomabastos
        01/04/2014

        Estoy muy agradecido por compartir mis palabras.

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    • Amigo, gracias por tus preciosas palabras. Nos encantan tus comentarios, siempre tan llenos de sensibilidad. Gracias por leer los cuentos y gracias por pensarlos y tener siempre una palabra amable para regalarnos después. Solo con que en el mundo haya un lector como tú, ya vale la pena seguir escribiendo.
      Un abrazo.

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      • jomabastos
        05/04/2014

        Venho desejar-lhe um fim de semana muito agradável e cheio de alegrias!

        Parque infantil

        Joga a bola, menino!
        Dá pontapés certeiros
        Na empanturrada imagem
        Deste mundo.
        Traça no firmamento
        Órbitas arbitrárias
        Onde os astros fingidos
        Percam a majestade.
        Brinca, na eterna idade
        Que eu já tive
        E perdi,
        Quando, por imprudência,
        Saltei o risco branco da inocência.

        – Miguel Torga

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  11. Artesana de Cuentos
    01/04/2014

    Sensacional homenaje a las abuelas que tanto hacen por nuestro bienestar. La mía era de las que olía a flor: a lilas y a geranio, de humor agridulce pero en ocasiones aterciopelado. Como bien dice el autor su recuerdo, su olor, su aroma siempre lo conservaremos en el fondo de nuestro corazón.

    Un cuento entrañable y al a vez divertido. Yo me veo en unos cuantos años siendo ese tipo de abuela bichera, no por nada sino porque de tanto buscar bichos con Íker es posible que siga con este hábito hasta cuando tenga canas.

    Un beso muy grande a los creadores de esta maravillosa historia y a ti por regalárnosla.

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    • El olor de los geranios también está muy ligado a mi infancia. Recuerdo que era muy poco ecológica y arrancaba los pétalos de las flores, los humedecía un poco y los enganchaba sobre mis uñas para simular que las llevaba largas y pintadas de rojo, lila, blanco… 😀 😀
      Cuando tú seas abuela, Mayko, dentro de muchos, muchos años, y si sigues coleccionando bichitos, que sepas que te tocará presentarte al concurso de abuelas. Estamos seguros de que ganarás todos los premios. ¡Que se preparen todas las abuelas del mundo!
      Nos alegramos de que te haya gustado la historia y de que te haya servido para recordar buenos momentos 😉
      Un abrazo y gracias por venir a visitarnos.

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Esta entrada fue publicada en 01/04/2014 por en Cuento de Martes de cuento y etiquetada con , , , .
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