Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

Abrigos de nubes

01_abrigoHace mucho, muchísimo tiempo, hubo una vez en la que el mundo era todo de hielo.

Aquellos fueron días muy, muy fríos. En el cielo, densas nubes ocultaban el sol y en la tierra, miraras hacia donde miraras, un espeso manto blanco lo cubría todo. Los habitantes del planeta estaban tristes porque no entendían lo que ocurría y la gente permanecía día tras día en las cavernas para guarecerse del intenso frío. Apenas podían comer y la tierra se iba quedando sin habitantes.

En esa época, el ser humano aún hablaba con los animales y con las plantas y fue, precisamente, gracias al maravilloso don de entender a la naturaleza que la raza humana se salvó de perecer congelada y pudo perdurar.

Esta es la historia de lo que ocurrió.

En una escarpada región montañosa vivía una tribu de humanos que compartía una profunda y oscura cueva con una familia de osos pardos. Personas y osos unían sus fuerzas para conseguir sobrevivir.

Los humanos sabían hacer fuego, así que su labor era mantener la cueva limpia y caliente mientras que los osos, con sus poderosas zarpas, se encargaban de escarbar el hielo en busca de líquenes y plantas comestibles y pescaban peces bajo la superficie del lago helado cercano a la cueva.

Los dos grupos convivían en paz y armonía, pero las provisiones cada vez escaseaban más y los osos apenas tenían suficiente para ellos, por lo que poco podían ofrecer a los humanos y estos, acuciados por el hambre, decidieron enviar a un explorador hacia los valles para ver si en aquella zona la comida era más abundante.

Pasaron los días y el explorador no volvió.

Entonces decidieron enviar a otro; y luego a otro; y a otro; y a otro más. Pero ninguno de ellos regresó a la cueva.

Como los humanos no sabían qué hacer, decidieron consultar a Jum, la osa más sabia de la región. Después de reflexionar durante largo rato, Jum concluyó que el problema era que hacía demasiado frío para los humanos y que tan solo lograrían llegar al valle si se abrigaban bien. Pero los humanos no tenían pelo como los osos, así que estaban en un grave aprieto: o se morían de hambre dentro de la cueva o se morían de frío en el exterior. Parecía que su dilema no tenía solución.

La sabia osa pensó y pensó y, finalmente, halló la solución: tejería ropa de abrigo para que los humanos pudieran guarecerse del frío; y la tejería de nubes, el mejor material de la tierra para soportar la lluvia, la nieve y el granizo, ya que las nubes solo se deshacen cuando brilla el sol.

Jum se puso manos a la obra y, en poco tiempo, confeccionó un abrigo para cada uno de los miembros de la tribu. A medida que iba tejiendo abrigos de nube, los humanos se los iban poniendo y se marchaban hacia el valle hasta que, al final, ya no quedó nadie en la cueva.

Jum había tejido tantos abrigos que casi no quedaban nubes en el cielo y el sol, tímidamente, asomó y la nieve comenzó a deshacerse.

En el valle, los humanos encontraron alimentos en abundancia y decidieron quedarse a vivir allí.

Transcurrió el tiempo, el sol volvió a resplandecer con toda su intensidad y, poco a poco, los abrigos de nubes se fueron haciendo jirones hasta que, un día, desaparecieron por completo.

A partir de entonces, las nubes fueron solo nubes y los hombres olvidaron el lenguaje de la naturaleza. Olvidaron también su amistad con los osos y olvidaron, que una vez, cuando el mundo era todo de hielo, les habían salvado la vida.

FIN

¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?

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4 comentarios el “Abrigos de nubes

  1. Artesana de Cuentos
    02/02/2014

    Un cuento maravilloso que ensalza bellos valores como el compañerismo y la Amistad. ¡Ojalá! los seres humanos no nos hubiéramos alejado tanto de los hermanos osos, de la naturaleza ni de nuestras raíces; porque puede que hayamos ganado en comodidad a la hora de vivir, pero sin duda hemos perdido la sensibilidad para comprender a los demás seres que nos rodean.

    Bravo, me ha encantado el relato, es sin duda un regalo para el corazón humano y nos invita a todos nosotros a reflexionar sobre si no deberíamos volvernos un poco menos humanos, si con ello recuperamos el amor por la naturaleza. Gracias por compartirlo, de nuevo mi enhorabuena a su autor e ilustrador.

    Un beso muy grande. 🙂

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    • Los humanos somos demasiado homocentristas y hemos situado enfrente de nosotros a la naturaleza en lugar de a nuestro alrededor. No estamos integrados en ella, no colaboramos con ella, simplemente la explotamos indiscriminadamente. Somos parte de la naturaleza y, sin embargo, nos creemos dueños de todo aún y teniendo muchas carencias y teniendo mucho que aprender. Los humanos no compartimos; desgraciadamente imponemos.
      En cuanto a la autoría, al final de cada cuento tienes un link que te lleva a la entrada de los autores https://martesdcuento.wordpress.com/los-autores/777-2/
      Muchas gracias por leer los cuentos y muchas gracias por comentarlos.
      Un abrazo

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      • Artesana de Cuentos
        03/02/2014

        Tienes toda la razón del mundo, yo no lo hubiera expresado mejor. Y solo me queda decir que ¡ojalá! Las generaciones venideras cambien su manera de pensar en este sentido. Me pasaré a felicitar personalmente a sus creadores. Un placer como siempre visitar tu isla. Un fuerte abrazo en un día nevado.;-)

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Esta entrada fue publicada en 07/01/2014 por en Cuento de Martes de cuento y etiquetada con , , , , .
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