Martes de cuento

No hace falta quemar libros si el mundo empieza a llenarse de gente que no lee. Fahrenheit 451

La sopa de piedras

Sopa de piedras

Un día, después de una terrible guerra, llegó a un pequeño pueblo un soldado medio muerto de hambre. Iba llamando a todas las puertas y pedía que le dieran cualquier cosa para comer, pero nadie le daba nada porque todos los habitantes eran tan pobres que apenas tenían algo para llevarse a la boca.

Entonces, muy triste, el soldado se sentó en un banco junto a la fuente que había en la plaza mayor del pueblo y mientras iba pensando en lo que haría, se le acercaron unos niños para preguntarle quién era, de dónde venía y qué estaba haciendo allí.

—Soy un soldado que viene de la guerra y, como tengo mucha hambre, estaba pensando en ponerme ahora mismo a cocinar una sopa de piedras para comer.

—¡¿Pero, de verdad se puede hacer una sopa con piedras?! – preguntó un niño con cara de sorpresa.

—¡Claro que sí! ¡Y bien rica que sale! ¡¿La queréis probar?!

—¡¡¡Sííííí!!! -respondieron todos los niños y niñas al unísono, porque tenían mucha hambre.

—Pues entonces, tendréis que ayudarme.

—Tú —Le dijo a un niño muy delgadito que llevaba unas gafas verdes—, trae la olla más grande que encuentres en el pueblo ¡Pero que sea muy, muy grande! ¡Haremos muuuuuucha sopa de piedras!

—Tú —Le dijo a una niña rubia con trenzas que tenía cara de no haber comido caliente desde el día anterior—, tráeme muchas piedras del río. Y vosotros ayudadla —pidió a cuatro niños que estaban junto a ella.

—Tú y tú —les dijo a dos hermanos gemelos que lo miraban boquiabiertos cogidos de la mano—, id a buscar mucha leña para hacer un buen fuego.

—Tú —le dijo a otro—, trae una cuchara para poder remover la sopa.

Y así, uno tras otro, fueron recibiendo instrucciones hasta que, entre todos, reunieron todo lo necesario para preparar la comida. El soldado, entonces, puso agua en la gran olla, echó en ella las piedras y encendió el fuego. Cuando el agua empezó a hervir, probó la sopa y dijo:

—Mmmmmmmm, no está nada mal, pero tal vez si le echamos algunas patatas mejore el sabor…

—¡En mi casa hay cuatro patatas! —exclamó la niña de las trenzas.

Se fue corriendo a buscarlas y se las dio al soldado, que las echó en la olla.

Después, el soldado volvió a probar la sopa y dijo:

—Parece que ahora está un poco más buena. Pero tal vez, si le añadiéramos un poco de arroz…

—¡En mi casa quedaba un puñado! —exclamó el niño de las gafas verdes y salió como una exhalación a buscarlo.

Y así, cada vez, el soldado iba añadiendo más ingredientes a la sopa y después de probarla pedía alguna cosa y los niños y niñas salían corriendo hacia sus casas para buscarlas. Algunos incluso empezaron a improvisar y regresaron con alguna cosa más: con un trozo de tocino, un poco de morcilla, algunas verduras, un pedazo de pan seco…

Poco a poco, el olorcillo de la sopa se fue extendiendo por todo el pueblo y los padres y abuelos de los niños, atraídos por aquel exquisito aroma, se fueron acercando a la plaza del pueblo para ver qué estaba ocurriendo. Llevaron también otras viandas que tenían y todos juntos, en la plaza mayor del pueblo, junto a la fuente, compartieron la deliciosa sopa de piedras que había cocinado el soldado gracias a las pequeñas aportaciones de todos los habitantes del pueblo.

FIN

¿Quién ha escrito y quién ha ilustrado este cuento?

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shirokuro-chan

4 comentarios el “La sopa de piedras

  1. ¿Cómo que hay un cuento sin comentario?

    Aquí va el primero y, con unos cuantos más, haremos una buena sopa de cuento.

    Le gusta a 1 persona

    • Martes de cuento
      28/07/2016

      😀 😀 😀 ¡Hay más de uno, Jerby! Es que los principios siempre son duros 😉 «Sopa de cuento» y «Sopa de comentarios» 😉 ¡Entre todos podemos guisar algo muuuuyyyyy sabroso 😉

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      • ¡Hum! ‘Sopa de comentarios’… ya me estoy relamiendo… pero como estamos en verano, estoy pensando en un cuento con el título de ‘Gazpacho de comentarios’. 😀

        Le gusta a 1 persona

        • Martes de cuento
          28/07/2016

          El gazpacho es riquísimo, refrescante y muy sano y, sin duda, sienta tan bien como los buenos comentarios 😉

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Esta entrada fue publicada en 08/10/2013 por en Cuento popular y etiquetada con , , .
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